Camagüey,
Cuba.- Los campos nazis de exterminio masivo representan
una dimensión única en los lugares marcados
por la indignidad humana: Dachau, Buchenwald y Auschwitz
no pueden renacer hoy en cárceles y campamentos
creados por el nuevo imperio yanqui. Han
transcurrido 53 años desde la victoria sobre
el fascismo; pero los crímenes de guerra permanecen
en la memoria de hijos y familiares y de los pueblos.
Así
sucede con Salvador Santoro, un italiano, quien de visita
en Cuba, comentó sobre los recuerdos que un día
su padre, contó sobre el campo de concentración
de Dachau, el primero creado por los nazis en Alemania,
y donde permaneció Aldo Santoro.
El
campo de exterminio masivo fue construido hace 75 años,
al Norte de la ciudad alemana de Munich, y fue reconocido
por Heinrich Himmler, el Jefe de la Policía de
Munich, como el primer campo de concentración
para prisioneros políticos.
Más
de 200 mil prisioneros de 30 países fueron recluidos
en Dachau, entre ellos, el italiano Aldo Santoro: "Mi
papá, -cuenta Salvador- estaba prestando servicio
militar en un buque italiano, en Toscana, un barre-minas
de la Marina de Guerra. Fue hecho prisionero por las
fuerzas alemanas e internado en el campo en 1943, y
liberado en el año 45 con la derrota de la Alemania
fascista. En el campo trabajó en el correo, por
eso sobrevivió; pero conoció de los horrores
que se cometían. Sabía del hambre y las
malas condiciones. Él contaba que algunos prisioneros
robaban para comer, y si los descubrían, entonces
los fusilaban."
La historia fue trasmitida de padre
a hijo... "Mi padre murió en el 2004, pero
recordaba la historia siempre: tenía un bar y
muchas veces se sentaba a la puerta y le contaba también
a los turistas que venían a la Isla de Trémiti,
donde vivo yo. Y recuerdo muy bien, desde pequeño,
su testimonio: cuando liberaron el Campo de Dachau,
dice que le pagaron por el tiempo que había estado
trabajando allí, aunque era prisionero, y entonces,
antes de cruzar la frontera con Italia, le regaló
el dinero a unos niños en la calle, porque decía
que no podía usar ese dinero de los fascistas."
Ahora, el Gobierno de Italia, ha instituido
la Medalla del Honor y el Día de la Memoria,
para recordar a las víctimas del fascismo y el
Shoah. Salvador Santero recibirá tal condecoración,
en nombre de su padre, quien vivió los horrores
del campo de concentración de Dachau.
Las
voces de la guerra se apagaron, pero queda la memoria.
La humanidad no puede olvidar tanta barbarie. El mundo
no tiene derecho a olvidar las experiencias vividas
por millones de personas, y menos, permitir que renazcan
otras prisiones genocidas. |