Otro filo de la crisis
Joaquín Rivery Tur
Colaborador de Rebelde
31 de Octubre de 2008, 2:40 p.m.
LA HABANA, CUBA.- Durante los ocho años de gobierno de George Bush y Richard Cheney, los gastos de salud para los ciudadanos han aumentado enormemente y ha crecido hasta 46 millones el número de los que no tienen seguro médico y se aterrorizan con la idea de enfermar.
El gobierno agonizante no se ha preocupado mucho por el bienestar de los norteamericanos corrientes y lo prueba el caso de Ethel Shaw, citado por una emisora de radio.
Con 61 años, quisiera jubilarse, pero ingresaría en las filas de los que no tienen seguro, y sus males —entre ellos diabetes, hipertensión y glaucoma— no le permiten dar el paso, porque a través del empleo tiene alguna garantía que no desea de ningún modo perder, y no puede darse el lujo de pagar un servicio más caro.
Ahora, en medio de la crisis económica, la situación se ha vuelto peliaguda y ha forzado a muchas personas a evitar las visitas al médico, dejar de comprar medicamentos y retrasar exámenes que pueden ser de mucha importancia.
Decenas de miles acuden a los servicios de urgencia de los hospitales como último recurso, lo que hace temer al gremio médico que los enfermos empeoren aún más y entonces las atenciones de salud sean más caras.
El un círculo vicioso terrible, pero no se puede evitar, porque el Estado más poderoso del mundo realmente no se preocupa por la salud de sus ciudadanos.
La agencia AP señala que en Lombard, Illinois, Donald Hendricks perdió su trabajo a mediados de año en una compañía de organización de eventos. Cuando dos de sus seis hijos padecieron fiebre y dolores de garganta hace unas semanas, Hendricks no pudo permitirse llevarlos al médico. En lugar de eso, les dió sopa y gaseosa hasta que mejoraron.
Más estadounidenses están retrasando la atención a su salud, según una reciente encuesta de la Fundación Familia Kaiser. La institución señaló en un estudio que el número de personas que dijeron evitar los médicos para ellos o miembros de su familia ha subido hasta a un 36%, según la encuesta, realizada a través de llamadas telefónicas desde el 8 al 13 de octubre pasado. En abril, el número que dijo lo mismo era del 29%.
Otra encuesta en julio realizada por la Asociación Nacional de Comisionados de Seguros descubrió que un 11% de estadounidenses redujeron su número de medicinas o disminuyeron las dosis que tomaban cortando las pastillas por la mitad, o a través de métodos similares.
La crisis económica está haciendo tajos en la sociedad norteamericana en aspectos sensibles de la vida. Otros países tienen mejor sistema de salud, pero no escapan a las heridas de una crisis cíclica del capitalismo. |