La Habana, Cuba.- La ortografía forma parte de la cultura de las personas; desde el siglo XVIII constituyó un problema que aún en nuestros días no está resuelto.
Especialistas en el tema afirman que la ortografía es sinónimo de pulcritud, pues al igual que escogemos una ropa o los modos de decir para comunicarnos con las otras personas, también elegimos las palabras con las cuales damos a conocer nuestra opinión sobre determinado asunto, de ahí la importancia de que estén bien escritas para que el mensaje llegue con la intencionalidad que deseamos.
Se recomienda la lectura como una vía eficiente para tener una buena ortografía, ya que el lector sistemático está expuesto a la cultura escrita constantemente y tiene una entrada visual de palabras que se graban en el cerebro; la lectura es también importante no sólo para mejorar la ortografía, sino que es insustituible para enriquecer el vocabulario, y contagiarnos con los usos de los signos de puntuación, establecer relaciones entre lo que leemos, y por lo tanto, pensar mejor y de manera más profunda.
Debe de verse como un elemento indispensable para mejorar la comunicación y la sensibilidad, sobre todo, cuando se trata de asiduos lectores de obras literarias.
No menos relevante es que los docentes tengan una buena ortografía. Un error ortográfico que quede en un pizarrón por largo tiempo expuesto a la mirada de los alumnos puede grabarse como una huella indeleble en su mente y después resultará difícil eliminarla.
Empeño de la educación en el país es que el aprendizaje de la ortografía avance en cada uno de los niveles escolares, prueba de ello es el concurso que sobre el tema se celebra todos los años; hace algún tiempo el certamen nació en el preuniversitario y los alumnos premiados participan en importantes competencias internacionales; actualmente se realiza en todas las enseñanzas desde la escuela primaria hasta los Institutos Superiores Pedagógicos-universidades pedagógicas-; además se analizan las resoluciones rectorales que hay en esos centros que norman el trabajo con la lengua materna en general y la ortografía en particular.
Los profesores que se graduarán en quinto año de licenciados en Ciencias Pedagógicas se someterán a partir de este curso escolar a un examen para probar su competencia en cuanto al dominio de la ortografía; una aspiración es que ninguno egrese con errores de ese tipo; si suspendieran tendrán un tiempo en el que se les asignará un tutor, que les ofrecerá recomendaciones bibliográficas y les asesorará sobre el tema para luego someterse a una nueva prueba.
Conocedores de esa problemática recomiendan que los maestros renueven la enseñanza de la ortografía y de la lengua materna, de forma que las clases sean vivas y se conviertan en talleres donde el alumno hable y aprenda; la lengua en última instancia la hace el propio pueblo y a las aulas llegan giros populares que los profesores pueden aprovechar para hacer pensar a los alumnos en la importancia de expresarse adecuadamente ante cada situación comunicativa y escribir con ortografía correcta.
Los medios de comunicación, el hogar y la escuela tienen un papel decisivo en el empeño de tener una buena ortografía, así como, de incentivar el interés por la lectura y el uso correcto del lenguaje. Sólo así seremos más cultos. |