La
profesora Gloria Vírgen Pereda Moreno ha tenido en su vida profesional
dos momentos que ella califica de decisivos: el primero cuando
optó por ser maestra siendo muy joven, y luego en
plena madurez al comprometerse con ser profesora general
Integral de 15 alumnos en el nuevo proyecto educativo
de la secundaria básica en la escuela Félix
Rivero Basallo, municipio San miguel del Padrón, en
Ciudad de la Habana.
Sus
recuerdos van en el tiempo hasta Palma Soriano, Santiago
de Cuba, su provincia de origen, cuando en el curso escolar
1977-1978 con sólo 16 años de edad impartió clases
de Química en un Instituto Politécnico; luego
integró un contingente pedagógico y marchó a
Jaguey Grande, provincia de Matanzas, donde la necesidad
de docentes le puso el reto de impartir las asignaturas de
Español e Historia a la vez. Varios cursos después
regresa a su tierra natal y se incorpora a la enseñanza
secundaria básica durante cuatro años hasta
que se muda a la capital del país donde continúa
su labor como profesora en ese nivel educativo.
Premio
especial del Ministro de Educación en el año
2007, no olvida que de forma paralela al trabajo desarrolló la
superación profesional al graduarse primero de profesora
en perfeccionamiento educacional luego de cuatro años
de estudios, hasta culminar la licenciatura en educación
en 1994.
¿Cómo
llega a ser profesora general integral?
La
mayoría de los profesores generales integrales
son muy jóvenes, de ahí que mi sorpresa
fuera grande cuando tuve ante mí a la profesora Gloria
Virgen y supe que se decidió a serlo en un momento
de la vida en que pasaba los cuarenta años de edad.
El porqué de esa decisión ella lo contó a
Radio Rebelde.
Fue
un paso difícil y complejo-confiesa quien es
además vanguardia nacional del sindicato de la educación,
la ciencia y el deporte-. “porque si no se siente una
verdadera vocación por el magisterio, no se alcanza
el objetivo que persigue el nuevo proyecto educativo
de una educación integral de los estudiantes, se requiere
del esfuerzo y la dedicación del docente pues se trata,
entre otras cuestiones fundamentales, de relacionar asignaturas
que aparentemente son muy diferentes como puede ser el Español
y la Matemática, por poner un solo ejemplo. También
hay que tener en cuenta que junto a los conocimientos
se refuerzan los valores o virtudes en los adolescentes y
hay que lograr una mayor comunicación con las familias,
lo que es perfectamente posible al tener una relación
de un profesor por cada quince alumnos; recuerda las dificultades
en el proceso docente educativo cuando un solo profesor le
daba clases a varios grupos de estudiantes de acuerdo con
la necesidad de profesores. Al respecto señala que
ahora ella conoce las características de cada uno
de sus estudiantes, tanto académicamente como personales.
¿Insatisfacciones?
“Soy del criterio que puedo dar aún más;
el maestro nunca termina y es ese el motivo por que
el se afirma que un profesor cabal es aquel que se prepara
y supera constantemente para cumplir las expectativas de
sus escolares para quienes sus maestros serán el mejor
de los ejemplos a seguir”.
En
cuanto a la mayor recompensa por dedicar tres décadas
al magisterio señala que el encuentro continuo con
sus antiguos alumnos que hoy ya son profesionales o desempeñan
múltiples oficios y éstos le dicen: “¿profesora
no se acuerda de mi, yo fui su alumno”. |