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Dailyn Ruano Martínez
Periodista de Radio Rebelde
¡Maestros e ingenieros: anhelos compartidos!
1ro. de Julio de 2008, 12:15 p.m.
Y: “Cuando comenzamos estábamos muy nerviosos porque íbamos a entrar a un nivel superior de preparación.”
D: “Hay que estudiar mucho, se requiere de muchas horas de sueño porque por el día hay que trabajar, por la tarde estudiar y también nos tenemos que preparar para las clases que impartimos”
Para Yenisey Delgado y Dalila Pérez, dos jóvenes maestras emergentes de computación, un anhelo compartido con la profesión que ejercen, está a punto de cumplirse. Ambas integrarán junto a un centenar de compañeros procedentes de las sedes universitarias municipales (SUM) de la capital cubana, la primera graduación de ingenieros informáticos de esta modalidad de estudios.
La carrera comenzó en el curso 2002-2003 y vino a dar respuesta a un llamado que hizo la máxima dirección del país sobre la formación emergente de maestros de computación para las Escuelas Primarias.
Al Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría o también conocido como CUJAE, en conjunto con el Ministerio de Educación Superior se les asignó la tarea y se hizo una dirección conjunta para organizar el plan de estudios y crear una infraestructura en las 15 sedes de Ciudad de la Habana.
La tarea no resultó fácil en un principio, según explicó a esta emisora, la Vicedecana de la Facultad de Informática del ISPJAE, Yoelys Ronda Amador:
“Al término de ese estudio se le ofreció a los estudiantes la posibilidad de continuar su carrera en la educación superior y entre las especialidades que se les ofertó estaba la de ingeniería informática. El país nos estaba pidiendo que estos muchachos pudieran estar en sus municipios y se comenzó entonces con los muchachos que en este curso graduaremos en las sedes universitarias.”
Aunque la peculiaridad del plan de estudios diseñado por la CUJAE para este fin, pretendía formar ingenieros con características similares al del curso regular diurno, era necesario adecuarlo a un modelo de enseñanza diferente, con menos horas clases.
“Siempre quisimos y nos planteamos —añade Yoelys— la necesidad de formar a esos muchachos para que fueran tan competentes como el que formamos en la universidad diariamente, pero al plan de estudio había que hacerle modificaciones. Lo que se quería era un modelo de enseñanza en el que el estudiante tuviera un papel más activo, fuera una enseñanza colaborativa.”
Se diseñó este modelo y se prepararon todas las asignaturas de la carrera en soporte magnético. Cada educando recibió las clases en CD de cada semestre y luego en los encuentros semanales sistematizaban el contenido.
De este modo, los jóvenes insertados en los programas de la Revolución recibían otra oportunidad para superarse. Un esfuerzo suponía entonces impulsar dos anhelos compartidos.
Para Dalila, impartir clases de computación en la escuela primaria Juan Ronda del municipio capitalino de Boyeros, y luego recibir las de informática en su sede.
“Ha sido difícil, ha requerido un mayor esfuerzo producto de que hay que dividirse muy bien el tiempo, hay que planificarse muy bien porque somos maestros y la exigencia por parte del ministerio de educación y de nuestros directivos es también alta. Somos responsables y no hemos fallado hasta ahora.”
Aunque en ocasiones es subvalorado el proceso docente de una sede universitaria municipal, no siempre funciona como tal. Ingentes esfuerzos se coordinan a todas las instancias para que la preparación salga con calidad. Esa es la premisa de trabajo de, subdirector de la SUM de Boyeros, Carlos Hernández Martínez.
“Hay calidad en el proceso. Han sido preparados por nuestros profesores que son trabajadores en muchos casos de la producción, de los servicios, son grandes especialistas en sus centros laborales y para suerte nuestra vinieron ha ofrecer sus conocimientos a nuestra sede.”
Poco falta para que el título de ingeniera rose las manos de Yenisey, una joven dispuesta, risueña y algo nerviosa por la entrevista. Confiesa que los seis años de estudio pasaron casi sin darse cuenta pero por fortuna ya está a punto de hacer realidad otro sueño. Sin embargo, el compromiso con sus alumnos de la primaria Antonio Bachiller y Morales del Municipio Cerro continúa presente.
“Esperamos cumplir el compromiso con la Revolución, terminar en las escuelas con el mismo entusiasmo que entramos en ellas. No porque ahora vamos a ser ingenieros vamos a abandonar la carrera de maestros, que creo que es una profesión muy especial.” |