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La suerte de vivir en Cuba
Teresa Valenzuela
Periodista de Rebelde
19 de Junio de 2008, 2:35 p.m.
Mario Balyeloch es maestro en la escuela especial para niños sordos e hipoacúsicos Eduardo Mesa, de la provincia Santiago de Cuba; allí enseña a seis pequeños el proyecto educativo bilingüe. Integra el grupo Edith Aranda Chaveco, de siete años de edad quien próximamente recibirá un implante coclear.
Precisa que para obtener buenos resultados en el aprendizaje de sus alumnos le es de mucha utilidad que realicen también la lectura labio facial."Para lograr que sean competente en las dos lenguas, la de señas, natural de los sordos y la oral-el español-utilizada por la comunidad oyente.".
Conmueve escuchar a Mario, quien también fue durante 12 años maestro de computación, decir que es hipoacúsico de nacimiento al igual que algunos miembros de su familia. Años atrás su sordera era moderada, sin embargo, ahora es profunda debido un accidente que le dañó el oído sano; actualmente su pérdida auditiva es de 90 decibeles por lo que escucha sólo con la ayuda de un dispositivo especial.
Al referirse a desempeño como docente afirmó que se trataba de una actividad muy bella, que lo hace sentir plenamente realizado, porque- según afirma- no existe algo comparado con enseñar a un niño sordo para que llegue a dominar cabalmente las dos lenguas y tenga un buen desenvolvimiento en la vida.
"La mayor satisfacción que tengo como docente es ver que los niños realizan con eficacia las tareas que se les plantean en el aula, se comunican con sus compañeros, juegan y se socializan entre ellos y el resto de las personas. También resulta importante cuando demuestran sus deseos de saber más, de profundizar en diferentes temas y utilizan óptimamente los recursos didácticos que les brindamos".
Atención a los niños sordos e hipoacúsicos
La educación de esos niños abarca las escuelas especiales, de conjunto con las instituciones de la educación preescolar, en específico círculos infantiles especiales, así como, salones ubicados en esas instituciones de la enseñanza general que propician el trabajo educativo.
El país cuenta con 16 escuelas para niños y adolescentes sordos que atienden una matrícula de cerca de dos mil estudiantes; su objetivo fundamental es prepararlos para la vida útil independiente y garantizar su preparación futura y continuidad de estudios de cada uno de ellos; muestra de esto son los más de 3 mil estudiantes sordos que prosiguen estudiando en el resto del sistema educacional.
Las condiciones son favorables actualmente para continuar preparando a los intérpretes de lenguas de señas o maestros de apoyo en la educación técnica profesional donde se forman, y así garantizar su presencia imprescindible en las diferentes enseñanzas donde continúan estudios los escolares sordos. |