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Las concepciones pedagógicas de Fidel Castro
Msc. Jarocha Reyes Vega
Colaboradora de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
22 de Enero de 2010, 4:05 p.m.
La Habana, Cuba.-En la contemporaneidad se presenta en su mayor expresión la globalización neoliberal y se disemina una filosofía decadente que pretende el fin de la historia, poniendo en duda el progreso, se propaga la incertidumbre, el pesimismo, la desideologización, el hipercriticismo, frente a la creciente certeza de que un mundo “mejor es posible”, como afirmara el líder cubano Fidel Castro.
La UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura), en el informe de la Comisión de Educación y Cultura, promueve que se puede y debe alcanzar el pleno desarrollo de la personalidad a partir de cuatros pilares básicos:
- Aprender a conocer
- Aprender a hacer
- Aprender a convivir
- Aprender a ser
Teniendo en cuenta estos aspectos, la educación se convierte en un arma estratégica y en vehículo importante para luchar por la paz, la integración de los pueblos y el desarrollo sostenible. El mundo de hoy no es homogéneo, crecen por día las desigualdades económicas y sociales, lo que genera la existencia de países muy ricos y otros que viven en la más absoluta pobreza. Los defensores del neoliberalismo impiden el desarrollo de otras naciones, agreden el medio ambiente, utilizando la ciencia y el desarrollo tecnológico para explotar las riquezas del planeta en su beneficio propio.
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La educación necesita redefinir y extender sus misiones centrales a fin de preparar los recursos humanos indispensables para enfrentar con éxito esta nueva realidad histórica. Los sistemas educativos, sus instituciones y las organizaciones que le son subordinadas, o que interactúan directamente con ellos, no pueden limitarse únicamente a recepcionar conocimientos, si no tienen que activar su papel en función de actuar como agentes activos en el cambio por la integración de los pueblos, su cultura y los movimientos de izquierda, capaces de fomentar el surgimiento de las generaciones capaces de cambiar el mundo injusto y desigual en que desarrollan su labor educativa.
América Latina, arrastra serios problemas de orden interno: bajos presupuestos destinados a la educación, políticas educacionales divorciadas del desarrollo económico, predominio de lo administrativo, sobre lo científico – técnico en la estructuración del aparato de dirección educacional, y problemas endémicos propios de la región, como son el analfabetismo, bajas tazas de escolarización, pobre educación de adultos, altos índices de repitencia y atraso de las zonas rurales.
Frente a estas problemáticas, emerge victoriosa Cuba; un pequeño país sin grandes recursos naturales, que luchó por más de un siglo para dejar de ser colonia primero y neocolonia después. Sometida a un férreo bloqueo por más de 50 años, que los gobiernos norteamericanos se empeñan en llamar embargo, pero que ciertamente ha traído pérdidas al país por más de 89 mil millones de dólares, sin contar los 54 millones de dólares imputables a daños directos ocasionados a objetivos económicos y sociales del país, por los sabotajes y acciones terroristas estimuladas, organizadas y financiadas por el gobierno de los Estados Unidos.
La revolución iniciada por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 y que el pueblo cubano ha llevado hasta nuestros días, es profundamente martiana y marxista – leninista, ello ha sido posible por la enorme contribución realizada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el que ha sabido impregnarle su profundo humanismo, la lealtad sin límites a los principios y la inquebrantable decisión de triunfar siempre, o morir en el intento.
Nada podrá decirse o escribirse acerca de la Educación en Cuba, sin mencionar los aportes realizados por el Comandante en Jefe, haciendo énfasis en su ejemplaridad, su insaciable búsqueda de la equidad y la justicia para todos, la igualdad de oportunidades, el estímulo constante por el conocimiento, asumiendo que la ética y la justicia social sustentan el pensamiento pedagógico del máximo líder.
El pensamiento ético – pedagógico de Fidel Castro se encuentra disperso en cientos de discursos, comparecencias televisivas, conversaciones privadas y públicas, encuentros informales con dirigentes estudiantiles, personalidades nacionales e internacionales, compañeros de lucha, militantes de las diferentes organizaciones políticas y representantes de los gobiernos que nos visitan o con los cuales se mantienen relaciones de cooperación y ayuda mutua. Por lo que su estudio requiere de la lectura y revisión de variada bibliografía.
Desarrollo
Los antecedentes de las concepciones pedagógicas de Fidel Castro se remontan a sus días como líder estudiantil comprometido con los destinos de la patria. El 26 de julio de 1953 cuando era juzgado por el asalto al cuartel Moncada, de Santiago de Cuba, en su alegato de autodefensa, el Comandante en Jefe denunció la situación que presentaba Cuba en materia de educación.
“600 mil niños sin escuela, 10 mil maestros y profesores no tenían trabajo. El nivel medio de escolarización en todo el país era inferior a los tres grados. Según datos del censo de 1953, las dos terceras partes de la población comprendidas entre los 5 y 24 años no asistía a ningún tipo de escuela; en las zonas rurales esta proporción era del orden de 4 por cada 5 personas. Un millón y medio de ciudadanos mayores de 6 años – casi un tercio de la población total a partir de esa edad – no había aprobado ningún grado escolar. Solamente el 5 por ciento de los ciudadanos mayores de 10 años había concluido algún grado escolar.”
En su histórico alegato conocido como La Historia me Absolverá, da a conocer las medidas que tomaría la revolución en el poder para solucionar estos males.
“(…) un gobierno revolucionario procedería a la reforma integral de nuestra enseñanza…para preparar debidamente a las generaciones que están llamadas a vivir en una patria feliz….No se olviden las palabras del Apóstol José Martí: “El pueblo más feliz es el que tenga mejor educados a sus hijos, en la instrucción del pensamiento y en la dirección de los sentimientos. Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre.”
Con la revolución en el poder, el gobierno revolucionario encabezado por Fidel Castro, en su condición de Primer Ministro, dedicaría lo mejor de sus esfuerzos para cumplir el compromiso adquirido con el pueblo, educarlo e instruirlo sería la meta; tarea que iniciaría con los propios miembros del Ejército Rebelde y que paulatinamente se extendería a todos los sectores de la sociedad cubana.
Al ahondar en los antecedentes de las concepciones pedagógicas de Fidel Castro y analizando el contenido de su pensamiento ético - pedagógico, se observa cómo él asume el pensamiento martiano y lo eleva a planos superiores. El Comandante en Jefe ha definido a José Martí como “el pensador más universal del siglo XIX cubano”, a partir de declararlo autor intelectual del asalto al cuartel “Moncada” y máximo inspirador de la Revolución Cubana. Gabriel García Márquez amigo personal de Fidel ha referido que: “José Martí es el autor de cabecera de Fidel Castro, el cual ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista.”
Con relación al significado y trascendencia de la figura de José Martí para entender el pensamiento pedagógico de Fidel Castro, se deben revisar las propias valoraciones realizadas por el Comandante en Jefe en torno al tema, significando que Cuba cuenta con el privilegio de poder disponer de uno de los más ricos tesoros políticos de todos los tiempos, con una rica fuente de educación y de conocimientos socio - históricos, recogidos en sus principales discursos, escritos y obras más significativas.
Para los revolucionarios y educadores cubanos, profundizar en las ideas de José Martí, ahondar en el manantial inagotable de su sabiduría política, revolucionaria y humana, es imprescindible para avanzar en la construcción de una sociedad más justa, más plena y equitativa. De él aprendimos, al decir del Comandante en Jefe:
“(…) su ardiente patriotismo, su amor apasionado a la libertad, la dignidad y el decoro del hombre, su repudio al despotismo y su fe ilimitada en el pueblo.”
El Sistema de Preparación Político - Ideológica del Ministerio de Educación tiene como objetivo desarrollar sentimientos de pertenencia a la nación cubana, de identificación con los valores que caracterizan al pueblo; enseñar e inculcar principios y posiciones a los estudiantes, para que argumenten y valoren las causas del diferendo, Estados Unidos – Cuba, además de entender el modelo de democracia que se practica en Cuba, así como que sean capaces de defender con combatividad revolucionaria, la soberanía, la independencia nacional y la justicia social.
En la actualidad, las principales valoraciones realizadas por el Comandante en Jefe relacionadas con el significado y contenido de la Batalla de Ideas, constituyen magistrales lecciones sobre trabajo político – ideológico, a partir de las experiencias acumuladas, en la puesta en práctica de los diferentes programas que ella comprende, así como del constante intercambio con las masas, principales protagonistas de todo cuanto se ha hecho.
El trabajo político - ideológico forma parte indisoluble de la formación de niños y jóvenes en cualquiera de las enseñanzas, por la significación que para la consolidación y desarrollo del proyecto de sociedad que se construye, posee la formación de las nuevas generaciones. El Sistema Nacional de Educación, ofrece múltiples posibilidades para su puesta en práctica, teniendo en cuenta que su influencia abarca a casi la totalidad de la juventud cubana.
El propio Comandante en Jefe, en múltiples ocasiones ha hecho referencia a la significación que tiene el trabajo político y el papel que en ese combate deben desplegar los educadores cubanos:
“Profesores que trabajen en la formación comunista de nuestros educandos, que combatan toda manifestación de individualismo, egoísmo e inmodestia y todo lo que constituya una desviación ideológica.”
El día 7 de julio del año 1981, en la graduación del V Destacamento Pedagógico “Manuel Ascunce Doménech”, Fidel expresaba:
“El educador debe ser (…), un activista de la política revolucionaria de nuestro Partido, un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas. Debe ser por tanto, un ejemplo de revolucionario, comenzando por el requisito de ser un buen profesor, un trabajador disciplinado, un profesional con espíritu de superación, un luchador incansable contra todo lo mal hecho y un abanderado de la exigencia”.
Ante la necesidad de enfrentar la tarea de forma consciente, es necesario que el profesional encargado de acometer cualquier acción relacionada con el trabajo político - ideológico, profundice en conceptos básicos, como ideología, política, trabajo político - ideológico, teniendo claro que la relación que se establece entre ellos trasciende la historia.
La investigadora Nancy Chacón Arteaga, al referirse al trabajo político – ideológico y su importancia refiere que:
“El trabajo político – ideológico comprende las actividades sociales del pueblo, vinculadas de alguna manera a la defensa de la independencia, la soberanía e independencia nacional, marcado por un profundo antiimperialismo y la lucha por lograr el perfeccionamiento en el plano democrático, así como en la formación de las presentes y futuras generaciones, de la defensa del internacionalismo proletario. Plantea además, que su interpretación consciente permitirá que se avance en la aspiración de alcanzar mayor participación en la toma de decisiones en todas las esferas donde se labore.”
Para el Sistema Nacional de Educación el trabajo político - ideológico siempre ha ocupado un lugar privilegiado, pero no es hasta que se dicta la RM 90/98 que toma carácter priorizado; el mismo es rectorado desde la dirección del MINED (Ministerio de Educación) por los siguientes documentos normativos:
- La RM 85/99, que rige el trabajo científico – metodológico.
- Componentes de la Preparación Político – Ideológica año 1999.
- Sistema de Preparación Político – Ideológica. Curso 2000 – 2001.
- Circular 1/2000.
- Cartas Circulares, número 8/2003, 6/2004.
- RM 50/2006.
- RM 60/2007.
En el Anexo No.1 de la RM No. 50/06. Objetivos Priorizados del Ministerio de Educación para el Curso 2006 – 2007, se plantea:
“Establecer como primera prioridad el trabajo político e ideológico, para lo cual deben perfeccionarse las vías y formas que promuevan la participación activa y reflexiva de los alumnos, de conjunto con las organizaciones políticas y estudiantiles y adoptarse en los Consejos de Dirección y la organización escolar las medidas que garanticen su sistematización de manera que pueda medirse su efectividad en la formación de valores revolucionarios y en el nivel de preparación que alcancen los dirigentes, personal docente, maestros en formación y alumnos. A partir, en primer lugar, de las reflexiones realizadas por el Comandante en Jefe en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el pasado 17 de noviembre del 2005. Aprovechar los espacios de discusión e intercambio de los Congresos de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media y la Organización de Pioneros José Martí, desde las escuelas hasta el nivel provincial, y darle seguimiento a los planteamientos generados en los mismos.”
Estos aspectos hablan por sí solos de la prioridad que el Sistema Nacional de Educación le concede al trabajo político – ideológico; el mismo forma parte de un sistema bien estructurado que se basa en:
- El ideario pedagógico de los héroes y mártires de la patria.
- Las concepciones pedagógicas de Fidel Castro.
- Discursos, intervenciones y reflexiones de los principales líderes de la revolución.
- El acontecer nacional e internacional.
- Los medios de difusión masiva.
- Las reflexiones, discursos, comparecencias, entrevistas y encuentros con personalidades de diversa índole, del Comandante en Jefe.
- Los seminarios nacionales de preparación para cada nuevo curso diseñados por los especialistas del Ministerio de Educación.
- Las cualidades de Fidel.
- El concepto de Revolución, expresado por Fidel el 1. de mayo del año 2000.
- Las tesis y resoluciones de los congresos del Partido Comunista de Cuba.
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Sin embargo el hecho de que el trabajo político – ideológico forme parte de un sistema bien estructurado y que se encuentre entre las prioridades de todas las enseñanzas, no constituye por sí sólo una garantía; en su ejecución se presentan barreras y deficiencias, derivadas de la incorrecta interpretación que se hace de su importancia. Con bastante frecuencia los directivos no lo asumen con el grado de responsabilidad que este requiere, no lo ubican en el centro del trabajo científico – metodológico a desarrollar dentro de la institución escolar, ya que la clase constituye el espacio por excelencia, para llevar a cabo con efectividad el trabajo político, los asesores encargados de orientarlo al colectivo pedagógico y a los alumnos, no son elegidos por su competencia profesional, dejando esta tarea, en no pocos casos, al docente que más tiempo tiene, independientemente de su preparación y condiciones. Generalmente el trabajo se realiza a partir de lo estrictamente normado, restándole creatividad e inmediatez, perdiendo la efervescencia del momento; aspectos necesarios, para trasmitir ideas, principios y convicciones.
Las barreras antes mencionadas pueden ser superadas, con creatividad y responsabilidad. Para comprender las ideas relacionadas con el trabajo político - ideológico, es necesario tener en cuenta el enfoque personológico de la preparación político – ideológica, que implica:
- Partir de las potencialidades y necesidades individuales de los estudiantes, sin perder de vista las necesidades del grupo y de la sociedad.
- Crear y fomentar un clima favorable en el desarrollo de las diferentes actividades, desarrollando especialmente la cultura del debate.
- Facilitar la capacidad potencial de autodesarrollo de los alumnos y profesores.
- Propiciar la producción de experiencias y vivencias complejas en el reflejo de la realidad a través de la actividad, de la participación de todos los estudiantes en los diversos contextos en que estos se desenvuelven.
- Dirigir los principales esfuerzos hacia las actividades en las que los estudiantes se autodirijan y en las cuales sea posible el fomento de la creatividad y el desarrollo de la iniciativa personal o grupal.
- Lograr una influencia integral sobre los estudiantes, actuando sobre lo interno y lo externo, lo cognitivo y lo afectivo en los diferentes escenarios en los que se desarrollan.
- Lograr la concreción de las influencias educativas de todo el colectivo pedagógico.
Este último aspecto lo considero de vital importancia, teniendo en cuenta que la escuela se convierte en el centro de todas las influencias que recibe el estudiante, donde el colectivo pedagógico asume la responsabilidad de conducir su formación integral. Al respecto ha señalado Fidel:
“El colectivo pedagógico de una escuela debe servir de modelo moral, para el colectivo de alumnos.”
Conclusiones
En las actuales circunstancias el trabajo político – ideológico, la formación de valores, el rescate de la disciplina y el orden institucional, son tareas estratégicas. En ocasiones nos desgastamos innecesariamente elaborando megaestretegias, con complicados procedimientos que no llegan al corazón de los estudiantes, y obviamos unas veces por desconocimiento y otras por facilismos, todo el caudal que nos ofrece la historia de la nación cubana, entre la que se destaca el pensamiento de Fidel Castro como educador social.
Desde mi punto de vista los maestros y profesores no pueden descansar en el empeño de formar hombres integrales a partir del conocimiento de la historia de Cuba, de sus próceres, de la necesidad de continuar defendiendo la opción de elegir siempre la “estrella que ilumina y mata”, ante el yugo que nos esclaviza y somete.
Se hace necesario que los maestros y profesores, encabezados por el Director (a) se preparen no sólo en las temáticas concebidas por los diferentes niveles de dirección, sino en todo lo que acontece en la localidad, el país y el mundo, que se investigue, que se muestre a los alumnos y alumnas, toda la riqueza de nuestro acervo cultural, que ubiquen el Pico Turquino y estudien su historia, que conozcan la esencia del imperialismo y el por qué no es una opción de vida para las grandes mayorías, que entiendan la necesidad de cuidar todos los bienes materiales que el estado cubano destina al sistema educacional.
Trabajo político – ideológico, es preparación, combatir la doble moral desde las aulas, abogar por el uso correcto del uniforme escolar, que mitiga en algo las evidentes diferencias, es apartar y desdeñar lo fatuo, lo ostentoso, es dar los buenos días, es conocer nuestra identidad, saber del mundo que nos rodea, participar, dialogar, es música, es poesía. Para lograrlo el ejemplo de Fidel Castro es insustituible.
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