|
Texto y foto: Alberto Heredia
Corresponsal de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
Quisiera que mi vida finalizara en el aula
22 de Diciembre de 2009, 11:42 a.m.
Sancti Spíritus, Cuba.- Por lo general, y en mis largos años de ejercicio del periodismo, este tipo de trabajo comienza con la vocación como primicia, sin embargo, el magisterio llegó a Marina Milián Cepeda casi por casualidad, pero comencemos la historia por el principio.
Los ojos de Marina revelan la inteligencia de una persona curtida a fuerza de estudios y los avatares de los largos años de vida, algunos dentro del capitalismo, donde sintió el desprecio por su piel negra.
Me cuenta esta maestra excepcional.
- Mi mamá tenía que trabajar como empleada doméstica para poder subsistir, por el color de mi piel yo no podía ir a las mismas escuelas donde asistían los niños ricos; mi abuela me fue a matricular a la escuela Carlos de la Torre y le dijeron que no, porque yo era negra, tampoco a la Remintong, ni a ninguna de esas escuelas élites tan sólo por el color de mi piel.
Y entonces, ¿Cómo pudo comenzar a estudiar en su niñez?
- Bueno se resolvió en una escuela particular, La Fortún Iznaga, allí en la calle Martí, mi mamá tenía que pagar cinco pesos mensuales, bastante para la época, ir de completo uniforme y comprar los libros, no me los daban en la tienda ¨ El Centavo ¨ .
El magisterio fue para usted una vocación, le afirmo.
- ¡Nooo...! Me responde en el acto, el magisterio me viene a mi porque en aquella época la única carrera disponible, yo era hija de padres divorciados y tenía la necesidad de estudiar para lograr mi sustento, entonces estudié en Minas del Frío, antigua provincia de Oriente, en Topes de Collantes y en Tarará, comencé en la enseñanza primaria, luego a Secundaria Básica, ahí me hice Licenciada en Historia.
¿Por qué ese apego a la historia?
- Fue casual, mi preferencia era la Biología, entonces pregunto acerca de las asignaturas a vencer en la carrera y me dicen Matemática, ahí mismo dije no, no, no; me dieron a escoger entre Español e Historia y me decidí, Historia.
De la decisión, se arrepiente. ¿Cambiaría ahora la Historia por la Biología?
- De ninguna manera, para mi la Historia es como si fuera mi vida, me gusta mucho investigar, que los muchachos sepan las raíces nuestras, quien le va a enseñar a ellos los acontecimientos, las anécdotas y como todos los días estamos haciendo historia es preciso forjarlos.
Su momento más feliz.
- Cuando voy a alguna parte y me encuentro alumnos míos, médicos, ingenieros, profesionales, en la construcción y veo maestros compañeros hoy de trabajo que fueron mis pupilos y me dicen profesora que bien está, como se conserva, ¿está trabajando aun?
¿Y el más triste?, le interrumpo.
- Será cuando tenga que jubilarme, se ríe y agrega, yo me pienso jubilar, pero mientras tenga la mente clara, mis alumnos me respeten y pueda enseñarles la historia; quiero ser como una profesora que tuve, Marocha, que murió en el aula y me gustaría correr su misma suerte, morir en el aula.
Marina Milián Cepeda, lleva más de cuatro décadas dedicadas a transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones. De estímulos, medallas y distinciones prefiero no hablar hoy, tiene la mayor de todas, el agradecimiento por sus enseñanzas a varias generaciones.
Sin embargo, después de tragar un nudo de sentimientos agolpados en mi garganta y conocer su decisión de estar en el aula hasta el fin de su existencia, saco fuerzas para una última pregunta.
¿Qué opina con su experiencia, del futuro de la educación cubana?
- Hay muchos maestros jóvenes, buenos, y muy preocupados, es igual que en todas las carreras, pero nosotros, los de más experiencia, somos los máximos responsables de enseñarles, no sólo todo lo que sabemos sino nuestra actitud, el ejemplo como maestros en estos momentos, de ahí saldrá la calidad de la nueva hornada.
Le pido entonces a Marina, para ser condescendiente con ella un mensaje en sólo cuatro palabras para los educadores cubanos en su día.
- La respuesta no se hace esperar: fidelidad, sacrificio, trabajo y el amor a la enseñanza para esos futuros profesores que vienen detrás de nosotros.
Actualmente, Marina Milián Cepeda, es profesora de Historia del Instituto Politécnico de Informática Armando de la Rosa de su provincia natal, Sancti Spíritus, donde cuenta con el cariño y la admiración de todos. |