Estudios
universitarios para la tercera edad
Fernando Dávalos
Colaborador de Rebelde
6 de Septiembre de 2008, 9:00 a.m.
La Habana, Cuba.- En la mayor de
las Antillas queda una vez más
demostrado que la superación
y educación no se ciñe
a los más jóvenes
ciudadanos de su población,
ni tampoco alcanza también
hasta los adultos de mediana edad.
Hace unos días en La Habana,
diarios de alcance nacional publicaron
un pequeño suelto, con datos
recientes, de la terminación
de los estudios superiores por más
de 50 mil personas de la tercera
edad, en el todo el país,
en los últimos años,
una cifra tan notable y estimulante
para la sociedad cubana como la
gran matrícula escolar y
juvenil, que siempre ha llamado
la atención (y que este año
superará los 2,5 millones
de alumnos).
Resulta
aleccionador y halagüeño
este monto de graduados universitarios
de edad mayor porque, de por sí,
implica el noble reconocimiento
de un gran grupo de ciudadanos de
más años, compuesto
de mujeres y hombres, para los que
la vida útil social y personal
no se ha terminado con la formal
jubilación, al abrirse nuevas
oportunidades de estudios en niveles
superiores, y hasta de seguir de
profesores de programas de más
nivel. Se trata, además,
de continuar estudios por los cubanos
que poseen más experiencia
laboral y docente.
Esta
ulterior formación universitaria
de adultos mayores resulta incitante
por cuanto a los ciudadanos de la
llamada tercera edad no solo se
les ofrece la continuación
de estudios, sino la oportunidad
de sentirse que se cuenta con ellos
en multitud de problemas prácticos
de la economía y la cultura,
cual si fuera otro “primer
día”. Todo esto ocurre
en varias especialidades, pero es
decisiva en el sistema de educación,
donde miles de profesores jubilados
han ya aceptado la invitación
de reincorporarse a las aulas, manteniendo
su pensión de jubilados y
con el salario de la nueva plaza
ocupada, a manera de estimulo.
Las
Cátedras Universitarias del
Adulto Mayor comenzaron en Cuba
hace seis años con las nuevas
posibilidades de continuar y concluir
estudios, oportunidad que han aprovechado
no pocos “abuelos”,
lo que en Cuba se ha entendido como
un nuevo avance cultural. En el
pasado curso se matricularon unos
14 mil de estos alumnos de más
edad, la mayoría ya graduados
de otros cursos y carreras. El dispositivo
de estos programas tiene más
de 400 cátedras y unas 750
filiales universitarias en todo
el país, en zonas de ciudad
y rurales, y hasta en los propios
Hogares de Ancianos, una institución
social.
Especialidades
como computación, sexualidad,
envejecimiento, medio ambiente,
medicina alternativa, primeros auxilios,
comunicación social, historia,
convivencia familiar, cuidados personales
sanitarios, utilización eficiente
del tiempo libre, seguridad y asistencia
sociales, y desarrollo humano, son
impartidas en estos cursos especiales.
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