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Alfabetizadores: maestros de siempre
Teresa Valenzuela
Periodista de Radio Rebelde
19 de Diciembre de 2008, 10:25 a.m.
LA HABANA, CUBA.- Bárbara Palenzuela Urquiaga aún jugaba a las casitas con sus muñecas cuando se fue a alfabetizar en 1961 a los diez años de edad. Sus padres Ramón y Blanca, a pesar de ser revolucionarios, dudaron a la hora de firmar la planilla que convertiría a la niña en una alfabetizadora Conrado Benítez, sin embargo, fue tal la decisión y los argumentos de la pequeña que al final accedieron.
"Todo era atrayente y novedoso para mi; luego de recibir en Varadero la preparación para usar la cartilla, el manual y el farol, me enviaron a alfabetizar a Sagua de Tánamo, provincia de Holguín, imagínese la preocupación de mi familia, vivíamos en Güines, provincia La Habana por lo que nos separaría una gran distancia. Quizás esta es la razón por la que siempre digo que los verdaderos héroes de la alfabetización fueron los padres de los decenas de miles de adolescentes que llevaron el saber a los iletrados de nuestro país."
No quiere pasar por alto que meses antes de partir al campo, como alfabetizadora popular en Güines enseñó a leer y a escribir a dos de sus pobladoras que se llamaban Juana y María.
"Ya en Sagua de aquellos meses recuerdo con mayor nitidez el trato cariñoso de la familia campesina que me acogió en su humilde bohío-casa de piso de tierra y techo de guano de la palma real- ubicado en un intrincado lugar de ese territorio oriental. Ellos eran cuatro, dos hijos y el matrimonio, considerados semi analfabetos por lo que aprendieron rápido a leer y a escribir.
Al terminar en ese lugar y a solicitud de mi madre, me trasladan para la provincia La Habana, en un lugar conocido por la finca Garzón, donde vivían seis hermanos, de los cuales alfabeticé a tres nombrados Rogelia, Mireya y Ana, todos muy trabajadores que se levantaban a las cuatro de la madrugada para laborar en el campo, con ellos permanecí hasta el final de la campaña".
EL ENCUENTRO CON FIDEL
El municipio de Melena del Sur, provincia La Habana fue el primer territorio del país que fue declarado libre de analfabetismo por lo que, aunque el hecho ocurrió el cinco de noviembre de 1961, el acto multitudinario celebrado en la glorieta del parque se realizó el día ocho de ese mes con la participación de los alfabetizadores de la zona y el pueblo de ese municipio.
"A mi me sentaron en la primera fila junto con otros alfabetizadores; la alegría y el bullicio eran muy grandes; de pronto llegó Fidel y fueron aplausos y más aplausos; el comenzó su discurso y casi al terminar, le dice a alguien que me trasladen a la improvisada tribuna; rápido me alzan de brazo en brazo hasta llegar a él que me deposita en una silla desde donde conversamos; me preguntó mi nombre, la edad, a cuántos había alfabetizado y en qué lugares ,y qué iba a hacer a partir de ese momento a lo que le respondí segura y de forma espontánea: Yo, si la Patria me necesita seguiré alfabetizando".
Bárbara recuerda que Fidel se veía feliz y risueño; luego le dio un beso y le regaló las obras completas de José Martí que aún guarda con celo.
Hoy con 58 años de edad, considera de manera modesta que ella sólo respondió al llamado de su tiempo; recuerda cada instante de la campaña, a la que califica como algo muy hermoso e imposible de olvidar. |