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Educar a los niños para la libertad
Miralys Sánchez Pupo
Colaboradora de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
21 de Diciembre de 2009, 10:20 a.m.
La Habana, Cuba.- Los temas de la educación en sentido general aparecen a lo largo de toda la obra de José Martí, pero esas ideas transformadora para el ser humano como ente social, lo colocaban como un creador del futuro. Ellos tuvieron todo el vigor necesario en la dirección hacia los más pequeños a lo que dedicó La Edad de Oro, obra que no pierde vigencia y en la que todos podemos aprender en independencia de nuestras edades.
Quien por siempre quiso ser amigo de los niños que consideró la esperanza del mundo les dijo desde las páginas del libro dedicado a ellos las doctrinas de la libertad en lecciones de concordia al mismo tiempo de concordia, sabiduría necesaria y ejemplos de dignidad moral. Les aseguró que aspiraba a que todos le apretasen la mano como a un viejo amigo al leer las páginas que les había dedicado.
Pero para alcanzar el ideario martiano para la niñez era necesario que ellos se instruyeran en las letras y en las artes, pero ellas solas no bastaban para completar los valores que deseaba inculcar en los más pequeños desde sus primeros años. Por eso les acercó en su revista infantil para que conocieran la historia, las ciudades y los campos. En tal sentido les acercó a “cómo está hecho el mundo…todo lo que han hecho los hombres…cómo vivían antes y se vive hoy, en América y en otras tierras.”
El ejemplo paradigmático lo encontró por eso en su texto titulado Los Tres Héroes donde exalta los valores de tan importantes figuras del patriotismo continental en momentos que en América, según sus palabras no se podía ser honrado, ni pensar ni hablar. Esa idea la vincula desde los grandes patricios con la libertad con dignidad al asegurar:
“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y hablar sin hipocresía” Desde tal posición debe ser tomado con sinceridad y ética el Maestro que la colocó como un derecho que al mismo tiempo era un imperativo, pues ese deber social presente en cada ser humano debía manifestarse para demostrar que “un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado”.
Todas las ciencias conocidas por el hombre se integraron en el magisterio martiano, ese que nos colocó ante una fuente de fácil comprensión, plena en ilustración sencilla para curtir desde el alma infantil su amor por la libertad. La condición suprema por la cual llamó al combate por la Guerra Necesaria, para al fin levantar la patria que colocó en sus sueños de hombre libre para conquistarla, era una república nueva, esa que sería el escenario de la vida social “con todos y por el bien de todos”. |