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Dailyn Ruano Martínez
Periodista de Radio Rebelde
Foto: Raúl López
Feliz retorno a las aulas
22 de Diciembre de 2008, 11:20 a.m.
La Habana, Cuba.- La querida y siempre recordada maestra de primer grado; esa que forma parte de nuestra trayectoria estudiantil, que teje historias de palabras y números en nuestros primeros pasos, esa también recurre a nuestro pensamiento en el día del educador.
Sucesivas generaciones de cubanos buscarán en los resquicios de la memoria este nombre: Silvia Quiñónez Abreu, una mujer que ostenta un sin numero de reconocimientos por su meritoria labor y que aún, a pesar de los achaques de la edad se mantiene activa.
“El niño de primer grado que no haya tenido un maestro que sienta esta profesión y que sienta amor y cariño para enseñarlos ya ese niño no tiene una buena base. ¡Y el primer grado es tan importante! Porque es el primer añito donde el maestro es el espejo, el maestro lo enseña a leer, a escribir, a sumar, a conocer la naturaleza, los signos, la letra.”
La Escuela Primaria Rafael Casals, del municipio 10 de Octubre en Ciudad de la Habana la recibió como de costumbre con nuevos bríos, después de dos años de jubilada.
“Me llegó mi hora de retiro y me retiré. Pero no me hallaba dentro de la casa, era como un bichito que tenía dentro de mí que algo me faltaba. Entonces las madres de la comunidad, los vecinos, los colegas todos me incentivaban y yo dije bueno este año yo me voy a incorporar.”
¿Usted escuchó el discurso de Raúl el 26 de Julio cuando habló sobre el tema de los maestros. ¿Qué sintió en ese momento cuando lo escuchó?
“Mira, con toda sinceridad ya yo había decidido comenzar en este curso escolar. Pero me sentí muy emocionada porque le daba el valor que los maestros se merecen y sentí aún más que hacía falta, que mi presencia hacía falta ante estos niños.”
Silvia tiene además del mérito de surcar el camino del saber desde el primer grado, el de enseñar a niños con características difíciles.
“Me pasaron para la Escuela Ñico López para hacer trabajos en un aula de segundo grado con alumnos difíciles de disciplina y de aprendizaje, pero acepté el reto ahí seguí. Aulas muy duras que me tocaron y siempre las saqué.”
¿Por qué siempre ha sido maestra de primer grado?
“He sido maestra de primer grado porque me gusta trabajar el primer ciclo, pero lo seleccioné porque es el grado en el que necesita el niño un maestro de experiencia, un maestro que le guste, que sienta amor y ternura por su profesión, porque esos niños vienen cómo se puede decir sin conocimientos y el maestro de primer grado los va armando, los va enseñando, lo va educando para sus inicios porque estos son primeros pasos y la primera etapa de la vida.”
¿Cómo se siente usted cuando ve a los que una vez fueron sus pequeños convertidos en profesionales adultos?
“La mayor satisfacción de un maestro es sentirse realizado, que lo admiren, que lo quieran, que lo respeten. Para mi eso es lo más grande, que lo vean por la calle y lo saluden con amor, no con reproche ni con dolor, de haber hecho un bien durante tantos años, de sacrificio porque sacrifiqué mi juventud.”
Ante los primeros llamados de maestros a inicios de la revolución Silvia Quiñónez se incorporó al magisterio. Desde entonces funge como educadora en la enseñanza primaria. Abnegada, incansable, sencilla y jovial. Infinitas razones la impulsan hacia delante. Ella es de esas cubanas humildes que siente sobradas razones para mirar hacia delante.
“Me siento feliz, me siento contenta, me siento para volver a nacer de nuevo y seguir trabajando, todo por nuestra Revolución.” |