Estilos Arquitectónicos en la Maqueta de La Habana
Ángela Soto Cobián
Colaboradora de Rebelde
27 de Octubre de 2008, 11:55 a.m.
LA HABANA, CUBA.- Concluimos esta semana estos interesantes datos tomados del capítulo “Los siglos dejan su huella en la arquitectura”, del libro “La Habana, Maga de mi Ciudad”, de Carmen R. Alfonso Hernández y editado por la Editorial Pablo de la Torriente.
En la semana anterior terminamos haciendo referencia a los portales y columnas de las calzadas de la Reina y del Monte y la autora continúa compartiendo las palabras del arquitecto Roberto Segre: “Fueron escasas las iniciativas urbanas en manos de comerciantes, industriales y ricos propietarios de tierras que ocuparon el espacio libre levantando lujosos palacetes, viviendas de renta, diversos centros culturales y monumentales fábricas de tabaco.
Ya al comienzo del siglo XX, iniciada la vida republicana -prosigue contando Segre- La Habana alcanza un desarrollo inusitado que deja atrás la imagen de una villa colonial.
El Estado y la burguesía dominante hacen construir suntuosos edificios públicos y mansiones aristocráticas al ejemplo de París o Nueva York.
Por otro parte, los residentes españoles con gran poder económico levantan símbolos de sus comunidades en el área del Parque Central: el Centro de Dependientes (1903), en renacimiento veneciano; el Centro Gallego (1909), en renacimiento veneciano; el Centro Gallego en 1909 es diseñado por el arquitecto belga Paul Beleau con lenguaje neobarroco; el Centro Asturiano (1924), lo levanta el arquitecto asturiano Manuel del Busto-nacido en Cuba-con un ascético vocabulario herreiano; y por último el Casino Español, situado en el concurrido Paseo del Prado, se diferencia por su cargada decoración plateresca.
Otros españoles recién llegados y sin apenas posibilidades económicas, se albergaban en cuarterías y solares, en los barrios más céntricos: Colón, San Lázaro, Jesús del Monte, Santos Suárez, Luyanó y Víbora. En menor escala aparece la influencia del modernismo catalán, introducidos por artesanos barceloneses y arquitectos de ascendencia hispánica, que construyen para los ricos comerciantes.
Resalta el arquitecto Segre, el antagonismo que existía aún entre cubanos y españoles, evidenciado en las diversas construcciones de centros recreativos; y destaca el caso de las viviendas, pues mientras los primeros asimilaban el clasicismo filtrado del eje Miami-Boston, los segundos asumían el modernismo catalán.” ¡Y ya nos despedimos, hasta la próxima Habanera! |