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Mireya Ojeda Cabrera
Corresponsal de Radio Rebelde
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El Héroe de Dos Ríos
19 de Mayo del 2009, 8:57 a.m.
Cienfuegos, Cuba.- Tres balas apagaron la vida del jinete. Cayó del caballo, al pie del enemigo y de cara al cielo como describe el español Herminio Almendros, la muerte del Héroe en la obra "Nuestro José Martí"
Al caer en Dos Ríos, el 19 de mayo, 114 años atrás, José Martí había podido vivir pocos días en Cuba después de ser adulto. A los 18 años ya lo habían deportada a
España luego de cumplir prisión en las canteras.
En tres oportunidades regresó a la Patria y por breve tiempo. La última fue 38 días antes de la muerte y cuando sólo tenía 42 años de edad. Vivió en Nueva York 15 años conspirando y organizando la independencia de la Mayor de las Antillas.
Cuentan que era un hombre de voz bien timbrada y de múltiples inflexiones. De risa fácil y argentina, de mediana estatura, delgado y un genio en el trabajo. Cultivaba el arte de escuchar.
Además del español, dominaba el inglés y el francés y tradujo al castellano libros de cuentos y novelas. Austero en el vestir y ostentaba una sortija hecha con un eslabón de la cadena del grillete que llevó en presidio y tenía tallado el nombre de
Cuba.
Y de cara al sol como había advertido en sus versos cayó en la parte oriental de la
Isla, allá por donde se unen El Cauto y el Contramaestre. Transcurría 1895 y pareció que el sol se ponía y todo quedaba en penumbras. La pérdida resultaba insustituible.
Había caído en combate cara a cara con el enemigo opresor de Cuba, quien desde muy joven se entregó por entero a la humanidad, el fundador del Partido Comunista Cubano y del periódico Patria y el principal organizador de la guerra de 1895: José Martí.
Después de años duros por Europa y América, en los cuales quedaron huellas de su labor política, revolucionaria, literaria y educativa se estableció en Estados Unidos para preparar la contienda en la que perdería la vida, tan necesaria para los cubanos.
Marchó el 31 de enero de Nueva York para reunirse con Máximo Gómez en Santo Domingo, donde firmaron el Manifiesto de Montecristi, en el pueblo de igual nombre, el cual se convirtió en el programa de la guerra.
No quedaba más que el regreso a la Patria. El 11 de abril de 1895 desembarcaron
Gómez, Martí y otros expedicionarios en Playitas, cerca de la Punta de Maisí.
Martí definió el amor a la Patria no como el apego ridículo a la tierra o a la hierba que pisan nuestras plantas sino como el odio invencible a quien la oprime, el rencor eterno a quien la ataca. |