Al destacado artista visual Roberto Salas Merino le fue conferido el Premio Nacional de Artes Plásticas 2025, máximo reconocimiento otorgado en la Isla a creadores de la especialidad por la obra realizada a lo largo de su vida.
El jurado se reunió este viernes en el Consejo Nacional de las Artes Plásticas (CNAP) y estuvo integrado por la investigadora, curadora y crítica de arte Margarita Ruiz Brandi, el curador y crítico de arte Nelson Herrera Ysla; Manuel Hernández, premio nacional de Artes Plásticas 2024; el ensayista e investigador Rafael Acosta de Arriba, así como la historiadora del arte Rosa Juampere.
Según informó la ACN, Tania Cardó, presidenta del CNAP, dio la enhorabuena, vía telefónica, al ganador, minutos antes de dirigirse hacia su residencia; a la cual el jurado, representantes de la institución y un grupo de amigos llegó para agasajar al destacado fotógrafo que desde los 15 años de edad comenzó a hacer arte con su lente desde el estudio de su padre, el reconocido fotoperiodista Osvaldo Salas.
Sobre su obra ha escrito Acosta de Arriba: «testigo de su tiempo, pertenece a un selecto grupo de fotógrafos (más allá de aquel grupo extraordinario de la épica) que ha contribuido a que la fotografía cubana sea considerada arte. La obra de Salas es un poliédrico, profundo y visceral retrato de Cuba. Su mirada abarcadora, incisiva, inteligente y dueña de una exquisita sensibilidad instruida, ha examinado su entorno con curiosidad y avidez».
«Todas las fotografías que pude hacer en mi vida, las hice desde una mirada y una intencionalidad propias. Todo el tiempo fui en busca de lo diferente, lo novedoso, lo que pudiera resultar atractivo e impactante. No me corresponde a mí decir si lo logré o no. Ahí están mis fotografías, que hablen ellas por mí», ha confesado Salas.
Nacido en 1940, en el Bronx, Nueva York, cuando tenía solo 16 años fue publicada en la revista Life y en otros periódicos de la ciudad, su fotografía La Bandera y la Señora, en la que una bandera del 26 de Julio aparece puesta en la corona de la Estatua de la Libertad de Nueva York, pieza a la que considera de más importancia en sus comienzos.
De 1956 a 1957 fue fotógrafo colaborador en El Imparcial/Life, Nueva York; y entre 1956 y 1959 se desempeñó como colaborador del periódico Sierra Maestra, órgano del Movimiento 26 de Julio, publicado en el exilio en esa ciudad.
Salas, a partir de 1958, trabajó como fotógrafo colaborador de la revista Bohemia, en La Habana. Se desempeñó, además, como fotógrafo del periódico Revolución, del que fuera corresponsal en Nueva York, en 1960; y fue fundador de la corresponsalía de Prensa Latina y corresponsal fotográfico del periódico Revolución en las Naciones Unidas.
Su lente documentó importantes momentos como la segunda visita de Fidel a Nueva York en ocasión de su primera intervención en la ONU; y de 1962 a 1967 laboró como reportero gráfico fundador en la revista Cuba; y estuvo, en 1965, entre los fundadores del periódico Granma.
Ha obtenido premios y menciones de fotografía internacionales y nacionales, entre los que destacan el Primer Premio de Fotografía Deportiva, Reus, España; y el Premio Asahi Shimbun International Photographic Salon, Tokio, Japón.
Fue corresponsal de guerra en Vietnam (1966-1967), 1972, 1973; y por sus trabajos durante y después de la guerra recibió la orden Medalla de la Amistad, otorgada por el Consejo de Ministros de Vietnam.
Desde 1972 trabaja como artista independiente en su propio estudio. Ha abordado diversas temáticas, entre ellas se ha dedicado también –desde 1994 hasta nuestros días– a la fotografía de desnudo y a la fotografía experimental.
Es miembro fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión de Periodistas de Cuba; además de integrar la membresía de honor del Fondo Cubano de la Imagen Fotográfica.

Con información del Diario Granma
