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  Liborio Noval, destacado fotógrafo cubano
Liborio Noval: Un fotógrafo revolucionario y de la Revolución
Astrid Barnet
Colaboradora Radio Rebelde
30 de diciembre del 2008 10:15 a.m.

 

La Habana, Cuba.- Galardonado en 2002 con el Premio Nacional de Periodismo José Martí, en reconocimiento a su obra profesional de toda una vida, en Liborio Noval el tema de lo auténtico cobra ribetes insospechados.

“Entre 1953 y 1957 mi primer trabajo lo realizo como investigador de mercado en una agencia de publicidad llamada Siboney, que radicaba en La Habana. En un inicio, dicha agencia tenía entre trece y catorce empleados hasta 1957, en que llega a disponer de un grupo de clientes importantes; situación que obligó a su directiva a ampliar el staff de empleados. En aquel entonces, existía un fotógrafo --quien a su vez era jefe de departamento--, por tanto, se hacía imprescindible un ayudante de fotografía. Y es así cómo paso a ocupar esa plaza.

“Debo confesar que desconocía por completo todo lo relacionado con la técnica fotográfica. No obstante, estaba decidido a desempeñar la plaza pero, partiendo de que me enseñaran. Recuerdo que el primer día me condujeron al laboratorio fotográfico de la agencia –pequeño, pero bien montado—apagaron las luces, me imprimieron una foto hasta mostrarme el producto final, y luego encendieron después la luz. Mi ignorancia sobre la materia la coroné (¡!no lo olvido!!) con una pregunta tonta: --¿Se botan los negativos?...Y así autodidácticamente, con el transcurrir del tiempo y con la ayuda de colegas fotógrafos y dibujantes me inicié en el trabajo fotográfico”.

Acerca de la técnica fotográfica de aquella época Liborio significa que era bien distinta a la actual, pues no se publicaban las fotos: se realizaban a petición de las necesidades y gustos de los dibujantes “quienes después las dibujaban para anuncios publicitarios de diversos productos –neumáticos Goodrich, camisas marca Mc Gregor, cigarros Edén y Laboratorios Gravi, entre otros--, que salían publicados en revistas como Bohemia, Carteles y en los 17 periódicos que circulaban en la capital en aquel entonces.

“En 1957 comienza a trabajar en Siboney el fotógrafo Raúl Corrales --un profesional de amplia experiencia--, con el objetivo de realizar una serie de reportajes gráficos para una firma de cigarros (Regalías el Cuño) y es, junto a él, en que me inicio como fotógrafo. Labor que alternaba –al igual que otros compañeros--, con labores clandestinas en una célula del Movimiento 26 de Julio (M-26-7). Meses después, tras el triunfo de la Revolución, comienzo a trabajar en el periódico Revolución, actividad que turnaba con la de la Agencia publicitaria”. ¿Cuándo te inicias como foto reportero?

“¿Con cámara en mano? En 1960, en que concluyen sus trabajos las agencias publicitarias de todo el país, y cuando decido trabajar permanentemente como fotógrafo en Revolución. Jamás olvidaré a aquel primer grupo de foto reporteros --que hicieron historia--, como Corrales, Korda, Osvaldo Salas, Roberto Salas, Ernesto Fernández, Mario García Joya y Mario Ferrer, entre otros. Además de otros pertenecientes al diario Alerta., que llegaron a formar parte también de Revolución. Así, y a partir de ese entonces, nos cogió a todos la vorágine de la Revolución hasta hoy”.

¿Qué trabajos te han marcado para toda la vida?

Ernesto Che Guevara durante un trabajo voluntario el 27-11-1961  

“Los trabajos con el Che. El Che era una escuela, un ejemplo a seguir. La primera vez que tropiezo con El Argentino (como le llamábamos), fue un domingo 26 de febrero de 1961, durante un trabajo voluntario en el capitalino reparto Martí, adonde fui enviado como foto reportero, con el objetivo de dar cobertura de prensa a su presencia allí. Cuando me vio llegar lo primero que me pregunta es: --¿Qué vienes a hacer aquí? Tú vienes a trabajar, ¿no?; --Sí, Comandante, le respondo, vengo a hacer un reportaje fotográfico de esta actividad...; --Pero, tú viniste a trabajar, ¿no?..., me volvió a preguntar. Le di igual respuesta, pero replicó: --No, lo que yo quiero saber es si tú estas dispuesto a hacer la misma tarea que vamos a hacer nosotros, que es trabajo voluntario. Le respondí afirmativamente. Me ordenó, entonces, que colgara la cámara fotográfica en algún lugar. Y así comenzamos a trabajar en una obra de construcción que, recuerdo, era la construcción de casas para familias necesitadas provenientes de barrios insalubres. Más tarde, a media tarde me dice: --Recuerda que tienes que hacer un trabajo para el periódico…Y lo hice.

“Al Che nunca le gustó ser el centro de alguna foto. En una ocasión le señaló, muy molesto, a un colega mío: --Por favor, no me tires más fotos. Llevas diez minutos en eso, y aquí yo no soy la persona más importante.

“No olvido tampoco otra anécdota sobre él. Fue una mañana en una calle de la capital. Me hallaba dentro de mi auto esperando el cambio de luz de un semáforo cuando, de repente, el chofer de otro auto me toca el claxon. Era El Argentino conduciendo solo. Seguidamente me saluda y me dice: - El domingo que viene nos vemos en el muelle Sierra Maestra. Por supuesto que fui. El trabajo voluntario consistió en ayudar a descargar un buque con carga de cebada”.

Durante su avatar periodístico Liborio rememora los desastres provocados por el huracán Flora a su paso por las provincias de Camagüey y Oriente, el tres de octubre de1963.

“En aquella oportunidad, además de tirar fotos, participé en el rescate de personas, a bordo de un helicóptero. Lo ocurrido en toda esa zona fue impactante. Durante tres días recorrí sin dormir y sin apenas comer, junto a otros compañeros de la prensa –entre ellos Enrique González Manet y Arnaldo Santos--, cada una de las zonas devastadas y fui testigo además del gran número de víctimas y de los cuantiosos daños ocasionados por el Flora”.

Significa igualmente la llegada de Fidel a las zonas arrasadas y sus declaraciones acerca de la necesidad inmediata de “construir presas para evitar inundaciones que puedan provocar de nuevo pérdidas de vidas, ante el paso de cualquier otro huracán.”

Confiesa que otro reportaje periodístico que le dejó profunda huella en el tiempo “fue en 1969, cuando me envían solo (sin periodista reportero) a Viet Nam, por espacio de quince días (que se extendieron a 55), y donde estuve en el Paralelo 17. En aquellos momentos los norteamericanos bombardeaban salvajemente la parte sur y, debo decirte, que lo que más me impresionó de esa visita fue la capacidad de lucha del pueblo vietnamita.

“A partir de esa experiencia, puntualiza, es que decido confeccionar un libro de fotos en el que traslado en imágenes los hechos de cómo lograron sobrevivir los vietnamitas a esa guerra genocida. Al libro se le incluyó un texto de poesías vietnamitas. Posteriormente, en dos ocasiones (1975 y 1979), volví a visitar ese hermano país”.

¿Cómo has logrado tan buenas fotos?

“Aún me pregunto cómo si nunca estudié fotografía o me gradué como periodista, además de ser fotos tiradas con una cámara de un lente de 35 ó 50 mm. y un revelador regular preparado a pescozones.

A lo mejor tenía un fotógrafo dormido y no lo sabía. Al mismo tiempo que a ninguno de mis colegas (ni a mí, por supuesto), jamás nos pasó por la mente que la tarea que estábamos realizando iba a hacer historia. Era simplemente el deber y el estímulo de trabajar y de hacerlo bien.” Y prosigue: “Para mí constituyó un gran orgullo trabajar en el periódico Revolución. A veces concluía a las doce de la noche y, no obstante, me quedaba en él hasta que saliera la tirada”.

Aunque este artista del lente no se cansa de puntualizar que “nunca he sido el fotógrafo de Fidel”, para muchas personas (en las que me incluyo), su comunicación fotográfica junto al Comandante en Jefe en instantáneas informativas diversas –eventos, celebraciones, visitas, viajes, recorridos--, ya trascienden el tiempo y la memoria.

“Muy marcados en mi trabajo profesional fueron las visitas a otros países como miembro de una delegación oficial encabezada por nuestro Comandante en Jefe. Desde 1991 hasta 2002 brindé cobertura de prensa en nueve Cumbres Iberoamericanas --desde su inicio—al igual que en varios viajes que realicé a raíz de esas reuniones; incluida la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, en dos oportunidades (1995 y 2000)”.

Subraya que a Fidel Castro siempre lo ha visto “como un ser humano, como una persona que quiere tomarse un helado, o una cerveza; o sentarse un día en el muro del Malecón a disfrutar de su entorno…He tenido también la oportunidad de verlo preocupado ante muchas situaciones, entre ellas, la amenaza de ciclones”.

¿En qué piensas cuando decides tirar una foto?

“En hacer una buena foto y…nada más. En el caso del Comandante en Jefe, por ejemplo, lo tengo fotografiado desde todos sus ángulos: de frente, de espaldas, de perfil, de contraluz…Pero, sinceramente, para hacerle una buena foto he tenido siempre que cazarlo”.

Al respecto, Liborio publicó un libro (Instantáneas) que incluye imágenes del compañero Fidel hasta 1998. ¿Qué te falta por hacer?

“En cuanto a trabajo periodístico, estimo que hice todo lo que tenía que hacer durante 48 años. Actualmente, mi concepto sobre fotografía lo traslado más hacia el tema del detalle. Por ejemplo, el detalle de una estatua equis; la textura de una pared; el reflejo de la luz del sol sobre un charco de agua; un paisaje; un contraluz; una paloma caminando; una rama que salga de una pared o de algún balcón ubicado en La Habana Vieja, o en cualquier otro lugar interesante…Detalles que me llamen la atención; que me comuniquen deseos de crear. Ese es mi trabajo actual. Amigos fotógrafos como Korda y Corrales también lo hicieron. Además, me gusta hacer fotografía pura, sin fotomontajes y sin intercalarla en pintura alguna.

“Pero, esto no excluye que si mañana me proponen ir a la Sierra Maestra a tirar fotos paisajistas…Pues, con la edad que tengo, me monto en un mulo, duermo en una hamaca, me pongo un par de botas…Yo no tengo problemas…Esto lo he estado haciendo durante toda mi vida. En resumen, lo que me falta por hacer es continuar trabajando en lo que siempre me ha gustado: la fotografía.”.

¿Cuál sería nuestra sinopsis de este Maestro de la Imagen y del Rigor si llegara a escribirse (hoy) un diccionario del Periodismo cubano?

Liborio Noval: Fotógrafo revolucionario quien ha logrado trasladar y promover (y continúa haciéndolo de manera incansable) en cada una de sus obras, el conocimiento, desarrollo y logros de la Revolución Cubana a los cuatro puntos cardinales desde hace cincuenta años.

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