A finales de 1962, el pensamiento y la figura del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz brillaron como estadista, por su extraordinaria actuación y fidelidad de principios ante las amenazas del poderoso enemigo imperial que anhelaba destruir a la naciente Revolución.
«Nunca me he sentido más orgulloso de ser hijo de este pueblo», dijo Fidel, durante aquellos días luminosos y tristes de la Crisis de Octubre, como los definió el Che.

Aquellos acontecimientos reafirmaron la concepción del líder revolucionario de que la seguridad del país depende, en primera instancia, del valor, la decisión y la voluntad de todo el pueblo unido para participar en su defensa; y que la solidaridad mundial puede desempeñar un significativo papel, en la misma medida en que la nación sea capaz de resistir la agresión imperialista.
La Casa Editorial Verde Olivo se aproxima a la personalidad del líder histórico de la Revolución Cubana en el año de su Centenario. Cada episodio nos recuerda que, en su Patria amada, Fidel es de todos, pertenece a una nación; pero cada quien tiene a su propio Fidel.
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La Crisis de Octubre de 1962 fue la primera vez en que la humanidad se vio al borde de la guerra nuclear, y una demostración del coraje del pueblo cubano para defender su independencia frente a una potencial invasión de Estados Unidos, a riesgo de su propia vida.
Quienes vivieron aquellos días, narran que del 22 al 28 de octubre de ese año el pueblo cubano permaneció en las trincheras, en “Pie de Guerra” como titularon los periódicos de la época, con plena confianza en su Comandante en Jefe y en la dirección de la Revolución.

Expertos aseguran que los Cinco Puntos planteados por Cuba habrían significado la solución de buena parte de las diferencias con Estados Unidos, pues reclamaban el cese del bloqueo económico, de los vuelos espías, de las actividades subversivas, los ataques piratas, las violaciones del espacio aéreo y la retirada de la base naval de Guantánamo.
Pese a no ser tenidos en cuenta, la Isla no se desmoralizó -como afirmó Fidel- quien sostuvo que «luego el país pasó otras pruebas duras, como el derrumbe del campo socialista y la desaparición de la Unión Soviética».
Cuatro décadas después de aquel octubre de 1962, « ¡Quién nos iba a decir a nosotros que un día nos sentaríamos aquí, cubanos y norteamericanos, a discutir estos temas!», subrayó el estadista de la nación caribeña al concluir la Conferencia Internacional “La Crisis de Octubre, una visión política 40 años después”, celebrada en La Habana, en el año 2002.
Durante el encuentro académico -muy respetuoso- donde se examinaron los sucesos que estremecieron a la región y al mundo, los participantes coincidieron en la necesidad de aprender de las lecciones históricas de los hechos acaecidos en 1962, de manera que contribuyeran a evitar guerras de consecuencias devastadoras en el futuro.
Ante los graves problemas que afronta la humanidad, entre ellos el de la guerra, la idea de Fidel Castro de que hay que salvar al mundo, sigue siendo el mayor desafío a escala global.

