Chapeando bajito

Chapeando: terroristas disfrazados de “influencers”

Creo que toca hablar del tema que ha puesto muy nerviosos y más mentirosos a muchos personajes que suelen incendiar las redes organizando e incitando a cometer actos violentos contra nuestro país.

Desde el viernes, cuando en la Gaceta Oficial se publicó la Resolución 19/2023 del Ministerio del Interior que recoge el listado de comisores de actos terroristas contra Cuba desde 1999 hasta la fecha, los acusados han empezado a desdecirse y algunos medios de Estados Unidos y de la derecha regional a sugerir que Cuba a incluido a influencers en una lista de terroristas.

¿De verdad merecen ser llamados “influencers” los que llevan años gritando a toda voz esto?

Conozco y reconozco esas voces. Ahí se escucha a José Basulto, el jefe de Hermanos al Rescate, que presumía de pacifista y en ese documental, en Inglés, confiesa que bombardeó un hotel y otras instalaciones en el litoral de Miramar.

Después está la famosa entrevista de Luis Posada Carriles a María Elvira Salazar confesando su autoría en las bombas en los hoteles de La Habana en 1997, Orlando Bosch confesando que mató a inocentes y que seguiría la guerra.

Estos dos últimos murieron en Estados Unidos bajo total impunidad. Pero después se escucha a Santiago Álvarez Fernández Magriñá, que está vivo, coleando y buscando que otros le hagan la tarea terrorista en Cuba hoy.

Y el que conversa con él reconoce que el principal apoyo lo tuvieron siempre de las administraciones norteamericanas que «mandaban y mandan en el mundo». Es la misma filosofía con la que Netanyahu bombardea Gaza y la administración de Biden veta una resolución del Consejo de Seguridad.

Pero, bueno, ninguno de esos son influencers. Son los viejos terroristas que presumían de sus actos en los grandes medios de la Florida e incluso en el New York Times.

Esos sonidos los tomé del programa del Guerrero cubano del viernes, pero ahí mismo está la nueva generación de terroristas que se escudan en las plataformas de internet, sin ser censurados jamás por ninguna, para gritar estas cosas.

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