Comunicar también implica saber

Comunicar también implica saber

Cada vez que nos referimos a la autonomía municipal y a que cada proyecto que nazca en este ámbito se conecte con las Estrategias de Desarrollo Local, no debemos dejar de pensar en la Comunicación Social, como pilar del ejercicio de Gobierno, porque es común a todo lo que hagamos para alcanzar una mayor participación de los ciudadanos.

En ocasiones, es difícil entender o si se logra no se aplica correctamente, que por buena que sea una idea si no se comunica bien corremos el riesgo de no ser adecuadamente implementada ni acompañada, en tiempos donde la robustez de las acciones que necesitamos tiene mucho de camino de doble vía donde no solo se reciba sino que además se aporte para lograr los mayores consensos posibles y avanzar rápidamente en una estrategia común que tiene como clave: la participación popular.

Tanto es así que, durante las recientes reuniones desarrolladas por la más alta dirección del Gobierno y el Partido en el país por las diferentes provincias, en los análisis de las reservas de las Estrategias de Desarrollo Económica y Social, nunca faltó la estrategia para lograr la más efectiva comunicación de las propuestas precisamente, porque llevan  implícito el accionar de los hombres y mujeres que la ejecutarán, su evaluación y la información constante de su comportamiento.

Al conocerse durante las últimas horas el reconocimiento a los proyectos comunitarios más destacados durante el pasado año en Cuba, se recibe con satisfacción que todos tienen como elemento común, la participación. Y se participa cuando logramos comunicar adecuadamente cuáles son los propósitos de los objetivos que nos proponemos, cuándo se transparentan las acciones que deseamos realizar en un barrio, cuando las personas se sienten parte del proyecto y conscientemente aportan a él, lo transforman o perfeccionan; cuando sienten que le resulta de beneficio y efectivo en el escenario comunitario, cuando poco a poco se alcanza una verdadera educación popular, el hacer participando, el hacer transformando, el hacer aprendiendo.

Nos falta mucho por andar en ese camino, pero si estos proyectos comunitarios marcan el paso, es hacia ahí donde debemos mirar y tomar las mejores experiencias como referencias.

Tomada del Ministerio de Cultura de Cuba

Por otra parte, y hablando de temas de comunicación, conozco a delegados de circunscripción que utilizan las redes sociales digitales como vía para rendir cuentas periódicamente de su gestión o para mantener la interacción necesaria y expedita con sus electores o para brindar información inmediata, so pena que mantienen además los métodos de comunicación tradicionales como el contacto directo cara a cara, que resulta insustituible, pero con la combinación otras las herramientas posibles para llegar a las personas les proporciona una ventaja en su gestión de gobierno.

Comunicar también implica saber, conocer, investigar, saber cuándo y cómo hacerlo, en qué escenario sería el más adecuado, con quiénes y para qué comunicamos. Es un arte que tiene para todos el ingrediente del conocimiento, de situarse en el lugar del otro, en sus posibles mediaciones personales, institucionales o comunitarias, para entender qué sucede en la base y buscar la mejor solución posible, que no puede ser igual incluso dentro de una misma comunidad. Es el fin último. Lograrlo es la verdadera comunicación con participación.

Ah, otro ingrediente para comunicar: la sensibilidad revolucionaria. Trabajar por el bien colectivo por encima de intereses individuales. Ser ejemplo para que nuestra autoridad sea reconocida, no impuesta.

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