«Cuba condena en los términos más enérgicos la extensión por un año más del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos, una política genocida que se mantiene contra nuestro pueblo por más de seis décadas», denunció este martes, por medio de la red social X, el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla.
Se trata de la Ley de Comercio con el Enemigo, el texto legislativo –único de su tipo– que constituye la base del cerco económico impuesto a la Mayor de las Antillas por más de seis décadas.
El andamiaje de la TWEA (por su sigla en inglés) le otorga al Presidente de Estados Unidos la facultad para restringir el comercio con países «hostiles» a la nación norteña y la posibilidad de aplicar sanciones económicas en tiempo de guerra o en cualquier otro periodo de emergencia nacional, a la par que prohíbe el comercio con «el enemigo o aliados del enemigo» durante conflictos bélicos.
Aprobada por el Congreso Federal, el 6 de octubre de 1917, es renovada anualmente por el inquilino que ocupe el Despacho Oval, con el único fin de rendir por hambre al pueblo cubano, único país que actualmente figura en la lista de esa disposición legal, cuya prórroga anterior vence el 14 de septiembre del año en curso.
Sobre su objetivo, el Canciller aseguró que su renovación hasta septiembre de 2027 «no es un acto administrativo menor, sino la confirmación de que Washington persiste en su propósito de asfixiar a una nación entera».
En ese sentido, argumentó que la extensión «llega en el momento más cruel de la ofensiva estadounidense contra Cuba en años recientes», que incluye órdenes ejecutivas, bloqueo petrolero y una feroz arremetida para intentar aislar a la Isla de la comunidad internacional. «Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí», afirmó Rodríguez Parrilla.
