Detrás de la música: In-A-Gadda-Da-Vida

Detrás de la música: In-A-Gadda-Da-Vida

Pocos temas de la historia del rock son tan emblemáticos y representativos como el “In-A-Gadda-Da-Vida”, de Iron Butterfly. El tema, marcado por el órgano y por su reconocible riff de guitarra y bajo, es una de las grandes obras del género. Sin embargo, es fácil escucharla y hacerse la pregunta: ¿Qué significa “In-A-Gadda-Da-Vida”?

Para descubrirlo, no hace falta indagar demasiado y es una obra prácticamente animal, en la que la banda se dejó llevar, mientras lo grababa hasta el punto de que la canción íntegra dura 17 minutos y cinco segundos. Esto, en su momento, era suficiente como para ocupar una cara entera de álbum.

La canción sale del álbum del mismo nombre, publicado en 1968, y la realidad del título, simple y llanamente, es que alguien hizo su trabajo estando borracho. Cuenta la leyenda popular que el autor del tema, Doug Ingle, teclista y vocalista del Iron Butterfly, estaba tremendamente borracho y/o drogado durante la grabación. Tan ebrio estaba, que lo que en un principio tenía que cantarse como “In The Garden Of Eden” (En el Jardín del Edén), acabó sonando, precisamente, como “In-A-Gadda-Da-Vida”.

Si nos limitamos a otras fuentes, ellas nos indican que el título original iba a ser “In The Garden Of Eden”, pero que alguien escribió mal el título en una copia del demo. Casualidades de la vida, un ejecutivo de la compañía discográfica que llevaba a la banda lo leyó y pensó que el título era aún mejor que el original. No es difícil ver por qué, dado que The Beatles y The Rolling Stones estaban en aquella época experimentando con la música e instrumentos asiáticos.

Desde el punto de vista de ventas, si el título del tema sonaba más exótico y, por lo tanto, podía vender más, ¿qué más daba si estaba mal escrito? Lo que en un principio pudo ser un error, se acabó convirtiendo en todo lo contrario.

La letra, por su parte no tiene mayor misterio, ya que simplemente trata de un tipo que reafirma su amor por la mujer a la que quiere.

Cuando Doug Ingle compuso el tema, su intención no era la de que durase 17 minutos. Sin embargo, una vez que la banda comenzó a tocar eso fue lo que duró la grabación. No obstante, eso le hizo menos gracia a los ejecutivos, que decidieron cortar el disco, posiblemente para que pudiera sonar en la radio. ¿Saben en cuánto se quedó? En unos ridículos dos minutos y 52 segundos. Esto significa que, literalmente, se cortaron 14 minutos del tema.

Aún recuerdo el revuelo que se formó el 31 de diciembre de 1970, porque la KAAY de Little Rock, en Arkansas, anunció a bombo y patillo que iba a esperar el nuevo año con Iron Butterfly y este tema que estremeció a todos los rockeros cubanos.

Escuchen este órgano que tantos recuerdos traerá…

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