Díaz-Canel: Volver a las aulas universitarias, un acto de rebeldía en la Cuba de 2026

Díaz-Canel: Volver a las aulas universitarias, un acto de rebeldía en la Cuba de 2026

Desde la Universidad de Matanzas, donde este jueves se inauguró el curso académico 2026-2027 de la Educación Superior cubana, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ofreció declaraciones a la prensa sobre la significación de que este septiembre las aulas universitarias abran para más de 165 mil estudiantes, a pesar de las dificultades energéticas y económicas que atraviesa el país. No se trata de un curso más, dijo, sino una oportunidad para perfeccionar el sistema educativo, para evaluar experiencias y para demostrar que ninguna crisis energética impuesta por Estados Unidos puede apagar el derecho conquistado de formar profesionales.

Es una expresión de una nación que no se rinde, es la expresión de una nación que no se doblega ante un recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, sumado a los efectos genocidas del bloqueo energético. Lo más fácil hubiera sido no iniciar el curso. Pero lo más revolucionario es iniciar el curso en estas condiciones, y no vamos a iniciar un curso por compromiso, vamos a iniciar un curso porque tenemos la convicción de que ese curso en estas condiciones puede ser incluso un curso superior en calidad.

Este año el calendario académico llega con varias motivaciones históricas: se cumplen cincuenta años del Ministerio de Educación Superior y, al mismo tiempo, más de medio siglo de esta misma universidad matancera fundada por la Revolución. Díaz-Canel recordó que en la Cuba antes de 1959 existían apenas tres casas de altos estudios, y hoy, gracias a una obra que comenzó el Comandante en Jefe Fidel Castro, cada provincia y hasta el municipio especial Isla de la Juventud cuentan con sedes universitarias. Una infraestructura que, en medio del bloqueo energético, se convierte en un bastión.

Los centros universitarios hoy se convierten en una fortaleza tremenda. Si no los hubiéramos tenido bajo la visión de Fidel constituido hace años, esto hubiera sido un reto adicional en estos tiempos. Sin embargo, ya es una infraestructura que es madura, que está consolidada y que indudablemente se va a ampliar.

El Jefe de Estado calificó este inicio de curso como un hecho de resistencia en tres dimensiones fundamentales: educacional, científica y cultural. Y aseguró que la universidad debe salir de sus muros y meterse de lleno en la comunidad, porque solo así la ciencia, la innovación y la cultura podrán dar respuesta a los problemas más urgentes de la población.

Creo que es un hecho de resistencia educacional, de resistencia científica y de resistencia cultural. Porque precisamente en la educación superior estamos defendiendo eso. La formación educativa, la defensa de nuestra pedagogía, de nuestra historia pedagógica universitaria. Estamos defendiendo la ciencia y la innovación como uno de los pilares que necesitamos en estos tiempos para vencer las adversidades, argumentó.

Hacia el final de sus declaraciones, el mensaje se volvió más personal, más cercano. El mandatario confesó su optimismo y su confianza absoluta en los protagonistas de este curso: los profesores, los investigadores y, sobre todo, los estudiantes.

A los estudiantes universitarios les dijo que estudien con pasión, que se entreguen con pasión a escudriñar los caminos de la ciencia y la innovación, y que apuesten por una  formación integral, “la formación desde una visión humanística, desde una visión cultural, que no tomen como pretexto ninguna de las carencias que podamos tener para justificar la falta de conocimiento o un resultado docente”.

Que sean rebeldes, que sean defensores de la innovación, que sean inconformes, pero que también se sumen con responsabilidad a entregarse a las soluciones que necesita la nación cubana, que necesita la sociedad cubana. Y que defiendan un concepto, que la crisis económica y social que nos tratan de imponer con recrudecimiento, con bloqueo energético, no se convierta nunca en una crisis espiritual, en una crisis educativa y en una crisis de conocimiento y de humanidad.

Tengo mucha confianza, mucho optimismo, porque conozco la calidad de nuestros educadores, de nuestros profesores, de nuestros claustros, de nuestros colectivos científicos, y sobre todo, la calidad de nuestros estudiantes. Porque este es un hecho que vincula también a la familia, vincula a toda la comunidad, vincula a toda la nación.

A pesar de los apagones, de las dificultades con el transporte y la alimentación, que tienen como causas principales el recrudecimiento del bloqueo y un cerco energético sin precedentes, las aulas de Matanzas y de todo el país se llenarán desde hoy de estudiantes y profesores en un acto de rebeldía frente al castigo colectivo que se le aplica a un pueblo que hace más de 60 años conquistó la educación superior como un derecho de todas las personas.

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