Disciplina este fin de año

Disciplina este fin de año

Como es usual en casi todo el mundo, también los cubanos solemos compartir alegrías durante estos días postreros de diciembre en el entorno familiar y laboral, según las diferentes costumbres y creencias, y también en coincidencia con la celebración de un nuevo aniversario del triunfo de la Revolución.

Nuestros festejos se unen también en no pocos casos con el cumplimiento de importantes compromisos de trabajo, pues para las empresas y entidades económicas la conclusión del año implica el cierre y balance de determinados indicadores y propósitos, con repercusión en el desempeño de cada colectivo para el próximo periodo, comenta el periodista Francisco Rodríguez Cruz.

Pero, además, ya recesaron también las actividades docentes; muchas personas se trasladan entre las distintas provincias y territorios del país, lo cual hace más dinámico y complicado el usual desenvolvimiento cotidiano de nuestras ciudades y poblados.

Todo esto indica la necesidad de que durante estos últimos días del año seamos más cuidadosos y cumplidores de las normas de convivencia humana y de la disciplina social y también laboral.

Estas merecidas jornadas de asueto y convite familiar no pueden convertirse en un obstáculo para que mantengamos la eficacia y calidad de los servicios y el aseguramiento a las producciones que no pueden postergarse ni detenerse en ningún momento del año. En particular, en los colectivos que laboran de frente al público, la exigencia administrativa debe garantizar el respeto a los horarios de atención y la profesionalidad en el trato.

Tampoco es admisible que demos riendas sueltas a la diversión, sin un límite a ciertas conductas vinculadas, sobre todo, a la ingestión imprudente de bebidas alcohólicas. Esto es, sobre todo, más crucial en el caso de los conductores de vehículos, profesionales o no, de quienes depende no solo su propia seguridad, sino muchas veces las de otras muchas personas que viajan con ellos, y hasta la vida de los peatones.

Claro que no solo deben poner frenos a la bebida quienes conducen en la vía. Aquellas personas que participan en las actividades en sitios públicos o asisten a cualquier centro recreativo deben evitar perder el control bajo los tristes efectos etílicos, los cuales en no pocas ocasiones provocan riñas o penosos incidentes que terminan por convertir lo que puede ser un buen rato, en un trago amargo para los involucrados.

Esa misma conducta respetuosa hay que tenerla en los ómnibus del transporte público y en cualquier otro contexto social donde nos insertemos.

Porque incluso en el contexto del barrio, la consideración hacia el vecino debe ser la norma que fije los límites entre lo naturalmente grato y lo torpemente exagerado. Dicho de otro modo, no tenemos por qué imponer el ánimo particular de alguien a todo el edificio ni a toda la cuadra donde vivimos.

Si tenemos en cuenta todos estos sencillos preceptos de sana convivencia, es casi seguro que sea mayor la satisfacción íntima y colectiva que alcancemos al sumarnos a ese espíritu de merecida jovialidad, y que podamos convertir estos días en jornadas agradables para nosotros y nuestras familias, si nos sumamos intensa y responsablemente a mantener una adecuada disciplina social en este fin de año.

(Fuente: Haciendo Radio)

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