«En Rebelde: Cien Años con Fidel» deviene homenaje al guerrillero incansable, que hoy nos sigue convocando a la batalla frente a la adversidad.
Fidel, es de toda Cuba; y en el recorrido hacia el Centenario de su nacimiento -en estos tiempos tan difíciles- mantener vivo y eterno su legado será el mayor monumento que podamos cimentar.
Fidel es un país y su Centenario es de todos.
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Concluye junio y fue para Cuba otra dura etapa. El bloqueo del gobierno norteamericano se recrudece, y el cerco energético es inhumano.
Esta es la batalla diaria de la resistencia de un pueblo. Es la lucha cotidiana contra las maniobras enfermizas de sucesivas administraciones estadounidenses, que han ignorado durante años el reclamo de la comunidad internacional, la cual ha exigido el cese de la cruel política de asfixia económica contra las familias cubanas.
Durante más de 60 años, el bloqueo económico, comercial y financiero ha definido la política de los Estados Unidos hacia la rebelde isla caribeña. Los efectos de esa guerra contra la economía, la sociedad y los sueños de desarrollo para el país, de millones de cubanos, no han cesado ni un solo día. En los últimos años, esa cruel política ha sido recrudecida.
Ciertamente, los golpes de ese cerco de asfixia económica se ven reflejados en todos los ámbitos de la sociedad. Ningún sector escapa de las afectaciones del bloqueo, el más prolongado y abarcador sistema de medidas coercitivas unilaterales jamás aplicado contra nación alguna.

El gobierno de los Estados Unidos ha ignorado por más de treinta años las sistemáticas resoluciones aprobadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas, así como las voces a lo interno de la sociedad civil estadounidense que abogan por poner fin a la ilegal y obsoleta política.
La persecución financiera se ha reforzado aún más con la arbitraria inclusión de Cuba en la lista unilateral del Departamento de Estado sobre supuestos países patrocinadores del terrorismo. Esa absurda posición del inquilino de la Casa Blanca pudiera modificarse con solo una firma. Sin embargo, no existe la voluntad política de revertir una de las medidas más dañinas que gravita sobre todos los sectores de la economía nacional, aun cuando se conoce que los motivos esgrimidos para su aplicación son infundados y deshonestos.
El pueblo de Cuba es heroico. Lo muestra cotidianamente. Con nuestros logros y con nuestros propios errores, hemos salido adelante, apreciando siempre la solidaridad internacional.
El mayor desafío está en preservar la unidad de la nación. Frente a cualquier adversidad, está el legado de dignidad que nos dejó Fidel, esa obra de decoro monumental que caracteriza a los cubanos y que el bloqueo no ha podido bloquear.

