embajador de Cuba en la ONU

Intervino embajador de Cuba en la ONU

Señor Presidente:

Dice Estados Unidos que no hay un bloqueo ni un cerco energético contra Cuba. El Informe de la Relatora Especial delata al mentiroso.

Con sólidas evidencias constatadas durante su visita a Cuba, la Relatora ha dictaminado que no solo existen, sino que además se intensifican de manera sostenida y ocasionan enormes daños.

También demuestra que esa política viola de manera flagrante, masiva y sistemática los derechos humanos de los cubanos, incluyendo el derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, al desarrollo y el derecho a la vida.

No puede haber mayor cinismo que asfixiar a un pueblo y culpar a otros. El informe de la Relatora prueba que Estados Unidos miente cuando pretende responsabilizar a Cuba de las consecuencias de sus crueles actos. 

La Relatora determinó que, a pesar de los sostenidos esfuerzos del gobierno cubano para proteger a la población y mitigar sus efectos, las medidas coercitivas de Estados Unidos son de tal magnitud y persistencia que provocan escasez de bienes y servicios esenciales en los hogares cubanos.

Sostiene Washington que su política hacia Cuba es legal y que el bloqueo es un tema exclusivamente bilateral. El exhaustivo análisis jurídico de la Relatora lo refuta categóricamente. Demuestra que el bloqueo tiene que ser levantado, porque viola el Derecho Internacional e invade la soberanía y jurisdicción de los demás Estados.

El informe de la Relatora es objetivo y factual. Apoyamos sus importantes recomendaciones. Cuba cumplirá con las que le corresponden. El gobierno de Estados Unidos debe cumplir con las suyas.

La evaluación presentada por la Relatora coincide con lo denunciado por muchos otros Expertos Independientes, Relatores Especiales y Grupos de Trabajo del Consejo de Derechos Humanos. Ninguno ha defendido a Estados Unidos. Todos han demandado el cese inmediato de su asedio contra Cuba.

Señor Presidente:

El propósito perverso y deliberado de Estados Unidos, es provocar carencias extremas y asfixia total a las familias cubanas. Intentan facturar una tragedia humanitaria para desestabilizar al país y alcanzar sus objetivos políticos.

En lo que constituye un reforzamiento sin precedentes del bloqueo, desde enero pasado Estados Unidos ha impuesto un brutal cerco energético contra Cuba.  Amenazan con represalias a cualquier país que suministre petróleo a la Isla. La escasez de combustibles ha tenido un impacto demoledor en casi todos los ámbitos de la sociedad.

Por falta de electricidad e insumos, el sistema nacional de salud se ve obligado a postergar cirugías no urgentes para priorizar las que definen la vida. Más de 100 mil pacientes esperan por una cirugía, de los cuales 12 mil son niños. La expectativa de vida de niños con cáncer cayó de un 85% a un 65%. La tasa de mortalidad infantil ha crecido de 4.4 por cada mil nacidos en 2018 a 9.9 en 2025.  De los 395 fármacos que Cuba produce dentro de su cuadro básico de salud, 300 están en falta por las dificultades para acceder a materias primas. 

Detrás de esas cifras hay seres humanos y el inmenso dolor y angustia de las familias cubanas.

Los artífices de esa política de genocidio y castigo colectivo, celebran como éxitos la agonía de una madre cubana que pierde a un hijo por falta de medicamentos. Se regocijan cuando nuestros ancianos no disponen de ambulancia para una emergencia. Se alegran por los prolongados cortes de electricidad, los altos precios de los alimentos y las dificultades con el abasto de agua y otros servicios básicos.

Los funcionarios de Washington, expertos en buscar maneras de estrangular al pueblo cubano, han puesto también en vigor, desde el 1 de mayo, un exhaustivo esquema de sanciones secundarias contra entidades o personas de terceros países, solo por tener vínculos con Cuba.

Llegan a extremos sin precedentes para amplificar los efectos extraterritoriales de su guerra multidimensional contra nuestro país.

Las consecuencias son graves. Basta mencionar que más de 7 mil contenedores, la mayoría con alimentos, medicinas y dispositivos médicos, permanecen varados en diferentes países y no pueden ser trasladados a Cuba, debido a la intimidación contra las navieras.

Los sofisticados métodos de asfixia contra la población cubana que ha desarrollado Estados Unidos en los últimos meses, superan con creces la presión ejercida durante décadas sobre el país. Su crueldad no tiene límites.

Como resultado, el pueblo cubano ha sufrido un deterioro en su calidad de vida y un daño humanitario incalculable.

Ningún pueblo merece ni debe ser sometido a tanto castigo solo por el hecho de defender su derecho a la autodeterminación. Pero no nos van a doblegar.  Tendrán que rendir cuentas ante la historia y el pueblo cubano no los perdonará.

Señor Presidente:

A la extensa lista de medidas de reforzamiento extremo del bloqueo, se ha sumado la utilización recurrente de una narrativa contra Cuba altamente amenazadora y de confrontación por parte de las máximas estructuras de poder del actual gobierno estadounidense.

Cuba está bajo la amenaza de una agresión militar. Como pretexto, Estados Unidos llega al absurdo de designar a nuestra pequeña isla como una supuesta amenaza a la seguridad de la superpotencia militar.

Desafía el sentido común la idea de que Cuba pueda ser un peligro ante el desproporcionado poderío del país que más gasta en la guerra, que posee más de 5 200 armas nucleares, 13 000 aviones de guerra y 1 200 bases militares en 80 países, incluyendo la base naval de Guantánamo, en territorio cubano ilegalmente ocupado.

No puede esgrimirse justificación alguna para atacar a Cuba, ni para imponerle medidas coercitivas inhumanas semejantes a la guerra por su impacto humanitario ¡Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí! 

Nuestro país no desea la guerra, que provocaría un baño de sangre. Por el contrario, defendemos la paz. Pero si hay una agresión, lo que esperamos que nunca ocurra, nuestro pueblo defenderá su independencia, soberanía e integridad territorial hasta las últimas consecuencias.

Señor Presidente:

Callar ante lo que hoy se le hace a Cuba, debilita el Derecho Internacional y hace al planeta aún más inseguro.

No olvidemos que una parte del mundo miró hacia otro lado cuando se desataban los horrores del genocidio en Gaza y hoy todos tenemos que asumir las terribles consecuencias. Estados Unidos pretende que Cuba sea una Gaza silenciosa. Hay que impedirlo.

El silencio o la indiferencia ponen a todos en peligro. Antes fue Gaza.  Hoy es Cuba.  Mañana puede ser cualquiera de las naciones aquí representadas.

¡Cuba no se rendirá! Nuestro pueblo saldrá adelante, porque su resiliencia, creatividad y determinación no podrán ser bloqueados. Lo lograremos con nuestros propios esfuerzos y recursos, y con el apoyo solidario de todos los que en el mundo defienden las causas justas.

Como dijo nuestro Héroe Nacional José Martí: “Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

Venceremos, porque el derecho y la razón están con Cuba.

Muchas gracias

Fuente: Cubaminrex.

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