Festival de Cine, fiesta para el espíritu que moviliza las emociones

Existen cuestiones de la vida cotidiana de las personas que nunca serán viejas porque se trata  de sentimientos y acciones que tienen que ver  con la satisfacción de cada individuo. Ese es el caso del cine: preferencia para muchos que trasciende al tiempo.

Será siempre inolvidable la complicidad de la oscuridad en una sala de cine repleta de gente que no ven a su alrededor al llegar, y que sin embargo, los que están sentados en la sala observan desde sus asientos, los inseguros pasos del que entra y avanza con lentitud por el pasillo del local en busca de un asiento vacío.

Años atrás ir a las salas oscuras fue para muchas familias días de fiesta y ocasión para lucir sus mejores ropas. Era la época que las  películas no tenían alertas de temáticas prohibidas para los niños, de ahí que veían cualquier género cinematográfico, desde la aventura, suspenso,  amor y hasta de terror, ya que a eso no se le daba importancia.

Fotos de archivo

 En los primeros momentos de entrada a la sala  se esperaba la luz de la linterna de la acomodadora que a veces demoraba por estar ubicando a otras  personas. A la vez  se estaba al tanto de algún destello de claridad   que venía de la enorme, pantalla. El audio alto y la visualidad perfectas impresionaban.

Conocedores opinan que el cine, tiene múltiples efectos positivos sobre la salud mental y también sobre la física. No sólo es un entretenimiento: pese a que suele asociarse con la diversión y el ocio, ver películas tiene ventajas tanto para la salud psicológica como para la física

    Relajar y reducir el estrés, permitir hacer catarsis y desarrollar la creatividad son algunas. El cine también permite practicar otros idiomas, proporciona cultura general y las películas de miedo hasta ayudan a quemar calorías y mejoran la respuesta del sistema nervioso, afirma un sitio web consultado.

Cuando se piensa en el cine  y las películas, en general, la primera idea que viene a la cabeza es el entretenimiento. Lo que a menudo no pensamos o no advertimos es que ver películas redunda en una serie de beneficios que van mucho más allá de pasar un momento agradable.

Según los expertos cuando vemos una película nos “olvidamos” durante un rato del resto del mundo para concentrarnos sólo en lo que ocurre en la pantalla.

 Ver películas ayudan a la audiencia a incrementar eso que suele llamarse “cultura general” de dos formas distintas y complementarias. Por un lado, las que se ambientan en tiempos o lugares lejanos ayudan a conocer episodios históricos y cómo vivían o viven personas en civilizaciones muy diferentes a la nuestra

Las películas infantiles a menudo cumplen el rol de las antiguas fábulas, aquellas que tenían -como explica el diccionario- una “intención didáctica o crítica frecuentemente manifestada en una moraleja final”. En los filmes, por lo general, la moraleja no aparece de modo explícito, pero valores positivos como la generosidad, el respeto, el compañerismo y la amistad se transmiten de un modo claro y contundente, que representan una auténtica enseñanza para los más pequeños

En estos momentos los cubanos disfrutan de la 44 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, días  de fiesta para el espíritu que moviliza  las emociones y compromete los corazones.

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