Los caminos de Cuba: Fin de la Guerra de los Diez Años

Los caminos de Cuba: Fin de la Guerra de los Diez Años

En su libro 100 preguntas sobre historia de Cuba, la doctora en Ciencias históricas Francisca López Civeira, se pregunta por qué Martí, al analizar la Guerra de los Diez Años dijo que nuestra espada no nos la quitó nadie de la mano, sino que la dejamos caer nosotros mismos.

Martí hizo un exhaustivo análisis de la Guerra de los Diez Años para entender las causas de su fracaso en cuanto a alcanzar los objetivos que se habían planteado sus iniciadores.

En este análisis buscó los errores cometidos porque entendía que “los errores son una utilísima semilla”, con vistas a la nueva guerra que preparaba.

Al decir que la “espada no nos la quitó nadie”, Martí se estaba refiriendo a los problemas internos dentro del campo revolucionario, los conflictos que se produjeron entre los poderes ejecutivo, legislativo y militar, que fueron expresiones de la diversidad de tendencias ideológicas en el campo revolucionario, y de concepciones que muchos tenían acerca de la dirección, la forma en que esta debía estructurarse y ejercerse y la política de guerra a seguir.

Como resultado de estos conflictos, se produjeron insubordinaciones de carácter sedicioso e indisciplinas que afectaron el desenvolvimiento de las acciones. Por eso diría tempranamente, en sus análisis de las causas que condujeron a la paz sin independencia.

Por otra parte, el desgaste de diez años de guerra también incidió en la situación general.

A estos problemas se sumó el regionalismo, propio de un país que aún no había consolidado su unidad nacional, en lo que la Guerra de los Diez Años fue determinante para lograr la cohesión como nación.

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