Como homenaje al General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder al frente de la Revolución cubana, en su cumpleaños 95; y al glorioso Ministerio del Interior, en su aniversario 65, se celebró este viernes una gala hermosa y profunda, en el capitalino teatro Carlos Marx.
Con aplausos prolongados recibieron los participantes a Raúl, quien encabezó el acto junto al Presidente del Consejo de Defensa Nacional, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República.
En la celebración de dos hitos entrelazados de nuestra historia Patria, estuvieron presentes, además, el Comandante del Ejército Rebelde, José Ramón Machado Ventura; miembros del Buró Político, dirigentes del Partido, el Estado y el Gobierno, de las organizaciones de juveniles, de masas y sociales, junto a jefes principales del Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Asistió una representación del pueblo cubano: combatientes, personalidades de la cultura, el deporte, la ciencia y la salud, campesinos, cederistas y federadas, trabajadores y jóvenes de diferentes sectores de la sociedad.
De manera especial, estuvieron allí los familiares de los 32 combatientes caídos el pasado 3 de enero en Venezuela, héroes eternos de la Patria.
La presentación de un audiovisual con las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro y el General de Ejército Raúl Castro acerca de lo que simboliza el Ministerio del Interior -institución creada el 6 de junio de 1961- que ha sido baluarte en la defensa de la soberanía nacional, constituyó el preámbulo de la jornada que estremeció a cubanos y cubanas de diferentes generaciones.
El miembro del Buró Político y Ministro del Interior, General de Cuerpo de Ejército, Lázaro Alberto Álvarez Casas, leyó el mensaje de felicitación enviado por Raúl a todos los integrantes del MININT.
“Queridos compañeros: en ocasión del 65 aniversario de la fundación del Ministerio del Interior, felicito con profundo orgullo a sus oficiales, combatientes, trabajadores civiles y estudiantes. Llegue a ustedes nuestro más sentido reconocimiento por ser un baluarte indispensable en la defensa de la soberanía y la tranquilidad de la nación cubana.
Hombres y mujeres de esa institución han demostrado en todo momento lealtad inquebrantable a la patria y han enfrentado con valentía, dignidad y elevado sentido del deber, los desafíos impuestos por muy diversas circunstancias y constantes amenazas. En este día fundacional recordamos a quienes construyeron los pilares de esta valerosa historia y a los caídos en el cumplimiento del más sagrado deber. Para ellos, toda nuestra honra.
En el momento histórico actual corresponde seguir trabajando con orden, control y responsabilidad, así como fortalecer el vínculo con el pueblo y actuar con la firmeza y sensibilidad necesarias.
Que este aniversario sirva de estímulo para continuar defendiendo con honor y compromiso la obra de la Revolución y el futuro del país. Hasta la victoria siempre. Un fuerte abrazo, Raúl Castro Ruz, General de Ejército”.
Seguidamente, la Réplica del Machete del Mayor General Antonio Maceo Grajales fue entregada al Ministerio del Interior por la entereza, el esfuerzo, el sacrificio y la consagración de cada uno de sus miembros durante estos 65 años de batallas.
El General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera, Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, hizo entrega del alto reconocimiento al General de Cuerpo de Ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas, Ministro del Interior.
Entonces, el abrazo y las manos en alto, generaron numerosos aplausos y un auditorio entero -de pie- ratificó la unidad indestructible de nuestras instituciones armadas, junto al pueblo, en la defensa de la soberanía de la nación.

Seguidamente, caminó hasta el podio el Presidente de la República, y en este Día Nacional de la Defensa pronunció las palabras centrales de una jornada memorable que quedará guardada en la memoria histórica de este digno país, porque como expresó Díaz-Canel: “Lo que celebramos no es una mera coincidencia de fechas en el calendario revolucionario. Es también el vínculo estrecho entre una obra y un líder”.
El mandatario evocó que “Raúl es Raúl, dice el pueblo en todas las tribunas”. En ese sentido, señaló que “la idea subraya la singularidad de una figura excepcional que, junto a Fidel, ya ocupa un lugar distinguido en la digna y enaltecedora historia de la Nación cubana por la suma de valores humanos que lo distinguen”.
“Significa heroísmo, dignidad y es escudo moral. Significa haber derrotado varios intentos de asesinarlo porque su coraje y su lealtad lo convirtieron desde muy temprano en un objetivo de los servicios de inteligencia enemigos y de los mercenarios entrenados y financiados por ellos. Raúl es Cuba, y a Cuba no se toca”, aseguró el Jefe de Estado.
En sus palabras dedicadas al General de Ejército, el presidente cubano destacó “al audaz guerrillero, al dirigente revolucionario, al estadista inteligente”; y también resaltó sus innegables cualidades “como ser humano sensible y justo, probado en todas las facetas de la vida como hijo devoto, hermano leal, y amoroso esposo, padre, abuelo, bisabuelo, amigo y jefe, sin dejar de ser exigente. Un cubano, cubanísimo”.
“Raúl llega a sus 95 acompañándonos y guiándonos con su sabiduría proverbial, lo cual es una suerte que todos los revolucionarios celebramos y agradecemos, este y todos los días”, consideró Díaz-Canel.
En nombre de él, “porque me lo ha pedido”, transmitió a “nuestros compatriotas su gratitud infinita por las incontables y emotivas muestras de solidaridad, cariño y respeto que ha recibido por estos días como reacción popular a las infamias imperiales y por su cumpleaños. Lo hace extensivo a todos los amigos del mundo que han hecho público su afecto en momentos de amenazas y represalias contra cualquier gesto de compromiso con Cuba”.
“Ningún odio, ninguna mentira podrá jamás contra su fuerza moral y el alto valor simbólico de la obra revolucionaria que ha liderado con firmeza ejemplar”, aseveró el mandatario.
En su discurso, de homenaje también al Ministerio del Interior en su aniversario 65, el presidente cubano dedicó el primer reconocimiento al Comandante de la Revolución, Ramiro Valdés Menéndez, miembro y jefe fundador, paradigma de esta institución, con un legado que ha perdurado en el tiempo.
“El Ministerio”, como popularmente lo llamamos, ha tenido junto a las Fuerzas Armadas Revolucionarias la misión de hacer frente a los más oscuros planes del imperialismo yanqui en las más de seis décadas de existencia de la Revolución cubana”, puntualizó el Presidente de Cuba.

Y agregó que “a pesar de los incesantes planes de todo tipo, de los recursos financieros y técnicos de que han dispuesto, del accionar inescrupuloso en su guerra sucia y no declarada contra Cuba, no han podido aniquilar a la Revolución porque, entre otras razones, los hemos tenido ustedes como centinelas incansables de la Patria”.
Hacia el final de su intervención, al referirse a los peligros, amenazas y cercos económicos que enfrentamos, el Presidente cubano ratificó que “Cuba quiere la paz. Cuba no provoca, no agrede, ni desafía”.
“Seguimos apostando por un clima de entendimiento con Estados Unidos sobre la base de respeto mutuo, a pesar de nuestras diferencias, como se demostró que sí es posible. Ahora bien, si la Patria es atacada, responderemos en legítima defensa; y si entran, que no quepan dudas, habrá combate decidido y firme”, afirmó Díaz-Canel.
Los aplausos fueron prolongados. Y luego, los niños de la compañía infantil de teatro La Colmenita, dedicaron una hermosa presentación a Raúl, al abuelo de muchos pequeños, que el pasado 3 de junio cumplió 95 años.
Junto a ellos, en un espectáculo cultural que tocó el corazón de todos los presentes, el maestro Frank Fernández acompañó en el piano a Vilma, la eterna compañera de Raúl, de la que se escuchó su melodiosa voz, en una grabación, cuidadosamente conservada, donde interpretó “El Mambí”, la canción preferida de la combatiente y el guerrillero, unidos en la lucha y el amor.
Gerardo Hernández Nordelo, el Héroe de la República de Cuba, también subió al escenario, luciendo con honor en su pecho la estrella que un día fue de Raúl, y el propio General de Ejército le envió a la oscura cárcel del Imperio, donde cumplió 16 años de injusta condena por defender a su país.
En los minutos finales, se siguieron sumando emociones y el “Gigante de Herradura”, Mijaín López, el pentacampeón, la leyenda -con quien ha luchado Cuba entera- abrazó a Raúl, como se abraza a un padre, a un luchador legendario que ha entregado toda su vida a su pueblo.
La emblemática letra de la canción “Cuba, qué linda es Cuba”, cerró la gala por el cumpleaños 95 del cubano leal y el más fidelista; y por el aniversario 65 del Ministerio del Interior, dos acontecimientos que entrelazan, para siempre, la grandeza de la historia de la Patria.
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