Detrás de la música: Celio González

? Detrás de la música: Celio González

Mi amigo Pedro Lleras, que estaba junto a Luis Casas Romero el día que en Cuba nació la radio, me llama constantemente para proponerme canciones, muchas de ellas sacadas por el mismo al aire.

Como esta de sus días en Alegrías de Hatuey, el programa de Radio Progreso supongo antecesor de Alegrías de Sobremesa, y donde la Sonora Matancera presentaba a sus fanáticos la voz de Celio González.
Y años después hiciste lo mismo en esta misma Radio Rebelde, con la versión más actualizada de Héctor Téllez.

Amigo Lleras, Celio Adán González Ascencio, nacido en Camajuaní el 29 de enero de 1924 y muerto en Ciudad de México el 17 de octubre de 2004, fue un cantante conocido en el ambiente musical como «El Satanás de Cuba». Claro que su época más prodigiosa fue con la Sonora Matancera.

Sus inicios artísticos fueron estimulados por su madre y de niño la ayudaba en la venta de artículos de artesanía. Ella lo hizo participar en un concurso de La Corte Suprema del Arte realizado en Sancti Spiritus, lo llevó a residir algún tiempo en Camagüey y allí, con diecisiete años, trabajó en la orquesta de Joaquín Mendivel, así como en el Conjunto Camacho. Fundó el Trío Nacional.

Mas adelante se trasladó a La Habana donde se empleó como cantante de Los Jóvenes del Cayo, de Alfonsín Quintana, el de Luis Santí y el Conjunto Casino, pero su época de oro empezó el 23 de mayo de 1956, con la Sonora Matancera, dirigida a la sazón por Rogelio Martínez.

La primera canción que grabó fue el bolero-rítmico Quémame los ojos, su primer gran éxito…
En 1959 Celio viajó a Ciudad de México junto a su esposa y sus hijos y allí fue contratado por la empresa de discos Orfeón, y fijó su residencia. En 1962 retornó a la Sonora Matancera, quedándose en esta hasta 1965 cuando la Yumurina se fue para Nueva York.

En la tierra de los aztecas actuó en radio, televisión, teatro, centros nocturnos y grabó varios discos de larga duración. Se le conoció allí como «El flaco de oro» y se publicó un libro sobre su vida y obra.
Estando en México un amigo me prometió llevarme a conocerlo, pero un paro respiratorio lo impidió, precisamente poco antes que grabara un disco de boleros en homenaje a José Antonio Méndez.
Se dice que la Sonora Matancera no pudo con el empuje del chachachá y eso le resto posibilidades. Sin embargo, Celio González grabó con ella uno de los temas memorables de la agrupación cienfueguera.

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