Donald Trump se las ingenia para seguir siendo noticia. Ahora ha logrado que sólo se hable de lo que pasó en la cena con la prensa.
Sería ideal prescindir de tales acontecimientos que impone el magnate de la Casa Blanca como nueva estrategia para tratar de recuperar popularidad después de la respuesta iraní a todas las amenazas, las trampas y los ataques que han puesto en vilo al mundo, generado así, una crisis energética en todo el planeta y como se sabe, enriquecerse él y toda su familia: usan un suceso de riesgo mundial para sacar ventaja en la compra y venta de acciones y otros negocios.
La cena en la Casa Blanca da para muchos análisis, y las redes arden de memes, teorías de la conspiración y un acervo de desvíos de la verdad de un gobierno que miente, amenaza y actúa como grupo mafioso, fuera de todas las leyes internacionales que existen.

Por cierto, algo de las últimas horas que se ha comentado menos: en una entrevista con 60 minutos de CBS, la periodista osó leer la nota que había escrito el atacante donde llama a los gobernantes del país, pedófilos y violadores, y lo menos que le dijo Trump fue que ella era una desgracia. Y, lo mejor es que al negarlo dijo: «no soy nada de eso, fui absuelto». Lo cual es mentira. Pero el papel que leyó la periodista no dice Trump, habla del Gobierno.
“Cosa de capo mafioso”. Así lo ha describió recientemente Joseph Borrell, ex Comisario europeo para la política exterior. Y lo ha dicho hablando de Cuba, entre otras naciones amenazadas.
Lo que siguen diciendo sobre Cuba
El suceso más más reciente está relacionado con Marco Rubio, el que se tiró bajo la mesa cuando sonó el primer tiro en la fiesta del sábado.
Según agencias, a la pregunta ¿qué cree que debería suceder en Cuba y qué intenta evitar la administración Trump?
Rubio respondió que Cuba es dos cosas en este momento. Primero, es un Estado fallido. Prácticamente no tiene una economía real, por lo que su gente vive en la miseria y tampoco tiene libertades políticas. Y segundo, es un país anfitrión de adversarios y competidores. Los chinos, los rusos y otros utilizan habitualmente a Cuba para sus propios fines, a tan solo 145 kilómetros de nuestras costas. Eso es lo que diferencia a Cuba de cualquier otro lugar en Oriente Medio o en Asia.

Solo hay dos cosas que pueden pasar en Cuba. La primera es el colapso total.
Un colapso humanitario a 145 kilómetros de nuestras costas, en un país de 11 o 12 millones de habitantes, no es bueno para Estados Unidos.
Y luego «no vamos a permitir que un aparato militar, de inteligencia o de seguridad extranjero opere con impunidad a 145 kilómetros de las costas de Estados Unidos. Eso no sucederá bajo la presidencia de Trump».
Escuche y descargue el podcast Chapeando Bajito.
