Camagüey, Cuba. En esta provincia, dos delegados fundadores del Poder Popular, se mantienen activos en sus funciones: José René Pimentel Fernández, en el municipio de Guáimaro, e Iraida Curró Basulto, en la ciudad de Camagüey.
José René Pimentel Fernández, fue elegido hace 50 años, delegado de la circunscripción en una comunidad rural de la zona de Guanayú, del municipio de Guáimaro.
Fue un momento tremendo, imagínate, un jovencito que andaba por los 19 o 20 años; pero hubo algo muy importante cuando fui electo, porque da la coincidencia, que yo creo que no es muy usual en las elecciones, que el otro candidato era mi padre; hubiera querido que hubiera salido mi padre, por supuesto, que era una magnífica persona, tenía un buen conocimiento y era un hombre muy inteligente.
En ese momento me desempeñaba como maestro, de una escuelita rural, de cuarto a sexto grado, y bueno, trabajaba ahí mismo en la zona, y salí como delegado. Para nosotros empezamos una tarea nueva.
José René Pimentel Fernández, comenta sobre la singular experiencia de mantenerse como delegado del Poder Popular desde 1976.
Lo primero que hay que hacer es ser consagrado al trabajo y a la tarea del gobierno. Esa es una de las cuestiones fundamentales. Y otra cosa es no tener miedo, porque hay que enfrentar todas las tareas, a veces positivas, a veces negativas; pero hay que estar ahí junto al pueblo y siempre respondiendo cada una de las inquietudes, de los problemas que tiene la población, y decir siempre la verdad, porque el pueblo tiene confianza en uno, pero hay que mantener la verdad ante los electores.
Y siempre estar ahí, cuando lo eligen a uno, no esconderse, porque yo soy delegado, mientras el pueblo me elige, y quiera que sea el delegado, y voy a estar ahí junto a ellos.
Actualmente me dedico a la labor agrícola, en una finca de herencia que tengo, y ahí estoy junto a la familia. Mi primera actividad, mi primera profesión, fue maestro durante 25 años; y me siento muy contento de ser educador, y ahora, por supuesto, ser campesino, porque en estos momentos, creo que es una de las tareas importantes de esta revolución, ser campesino.

Desde hace 50 años, Iraida Curró Basulto, es también delegada de su circunscripción en el reparto La Caridad, en la ciudad de Camagüey
Cuando yo salí por primera vez en el año 1976, me preocupaba que pudiera dar respuesta en ese mandato, que era de dos años y medio. En ese mismo momento, fui propuesta diputada, y salí diputada también; más preocupación todavía, porque ya era la representación de un país.
Comenzamos así, y hemos tratado de darlo todo por el pueblo que me eligió, por ese pueblo que ha confiado tanto en mí; y yo, como persona, me siento en deuda con el pueblo. Nunca lo voy a defraudar, todo lo contrario. Aquí vamos a estar mientras podamos respirar.
Iraida Curró Basulto asegura que ser Delegada del Poder Popular ha sido una escuela…
He aprendido mucho del propio pueblo; y, por supuesto, también he aprendido a dirigir. Yo no tenía experiencia de dirección, y aprendí a dirigir, y a adecuarme a cada momento histórico, a cada momento de mi país, y darle solución a los problemas dentro de mis posibilidades.

Para Iraida Curró, Delegada del Poder Popular desde el año 1976, hay principios y cualidades que deben distinguir a un representante del pueblo
Lo primero, ser muy sincero con el pueblo. Cuando no se puede hacer una cosa, decirle que no, no crearle una falsa expectativa; y lo otro, la honradez, ser honrado; pero, me parece que lo que más debe ser un delegado, es ser sincero.
Desde 1976, José René Pimentel Fernández, en el municipio de Guáimaro, e Iraida Curró Basulto, en la ciudad de Camagüey, representan a sus vecinos, quienes en cada proceso de elecciones los ratifican como delegados de los Órganos Locales del Poder Popular.
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