«El Partido en sí mismo responde al pueblo»

Se reinician las visitas de los miembros del Secretariado y el aparato auxiliar del Partido a las provincias, un sistema de trabajo que vincula directamente las Ideas, Conceptos y Directrices aprobados durante el pasado 8vo Congreso con su implementación práctica por el vínculo directo que se establece con las organizaciones políticas en la base, los centros de trabajo y el pueblo.

Ganar, ganando… Más intercambios, enseñanzas en los dos sentidos, actualización de cómo se expresa el trabajo de los núcleos del Partido en los territorios, impactos, conexión directa entre la necesidad de un mejor aseguramiento político de los procesos y los objetivos del gobierno como parte de las estrategias para recuperar nuestra economía. Todos propósitos de la visita de cuadros y funcionarios partidistas que tiene lugar ahora mismo en las provincias de Villa Clara y Cienfuegos.

Sacar el Partido del ámbito del trabajo de sus núcleos, romper las fronteras entre una reunión formal mensual y lo que bulle más allá de ese espacio físico es razón de ser del trabajo de nuestros militantes. Conocer, hurgar, exigir, fiscalizar, controlar… haciendo en la práctica lo que toca: una cada vez mayor vinculación con los trabajadores y la comunidad. No hay otra fórmula.

Si el Partido Comunista de Cuba es la fuerza rectora en el país, nada le puede ser ajeno. Por eso, el despliegue sobre el terreno de cuadros y funcionarios de la organización en sinergia con las rutinas de trabajo en las provincias y municipios ratifica que a la organización política nada le puede ser ajeno. Ni la economía – que es una de sus prioridades de trabajo-, ni el desarrollo social, la espiritualidad de la gente, el estado de opinión que se genera entorno a los problemas que yacen en las localidades y sus salidas, el estado político e ideológico y la defensa del país, estás últimas batallas que se libran cotidianamente por el cerco económico a que estamos sometidos, la guerra mediática en redes sociales y el afán de los enemigos de la Revolución por derrotarla.

Si queremos un Partido de acero, como nos ha convocado la máxima dirección política, ninguno de los ingredientes anteriores puede quedar fuera. Y primero, como arma de combate de estos tiempos, el ejemplo personal que nos pertrecha de autoridad moral; segundo, la sistematicidad, los poquitos de cada día, que tampoco puede carecer de sensibilidad humana para sentir el problema ajeno como nuestro; tercero, el vínculo con todos, porque es la manera de ratificar que el Partido en sí mismo responde al pueblo, y a preservar las conquistas de la Revolución.

Son momentos no solo complejos, sino además en los que no debemos ni podemos permitirnos flaquezas, ni concesiones que no sean hacer las cosas como están establecidas y exigir su cumplimiento, ya sea a un jefe, a un trabajador o en nuestra cuadra.

Avanzar en ese sentido, nos lleva en la dirección de avanzar todos juntos, con el Partido Comunista al frente, que es decir hombres y mujeres empujando el país, y con el todo el que está comprometido con que nuestra obra perdure.

Las visitas integrales del Secretariado y el aparato auxiliar del Partido a las provincias son la máxima expresión de que Juntos Podemos.

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