Leyendas de rehabilitación

En una Sala de Rehabilitación Integral de la Misión Médica Cubana en Venezuela surgen historias cautivadoras, que se convierten en leyenda. Sin embargo, ninguna mueve el alma como la que la propia institución atesora y renueva, cada día: desde la inspiradora fila de pacientes que esperan, hasta la mano agradecida que cubanos y venezolanos se estrechan al finalizar las terapias.

Así se vive, por ejemplo, en la Sala de Rehabilitación Integral “Eduardo Gallego Mancera”, de Caracas. De las primeras de su tipo en la capital venezolana, sus pasillos acumulan orgullos, servicios, anécdotas y en definitiva, huellas de un camino que busca el bienestar.

La doctora Anisleidy López Cué, una de las fisiatras de la Sala y directiva de instituciones de este tipo en todo el Distrito Capital venezolano, confirma que la de Longaray es una SRI de alta afluencia de pacientes, con un promedio de 200 a la semana.

“Contamos con los servicios clásicos, dígase Gimnasio, Agentes Físicos, Terapia Ocupacional, Medicina Natural y Tradicional, Logopedia, Logofoniatría y Podología, entre otros. La relación entre médicos y pacientes es magnífica, hasta familiar. Se dice que en la Rehabilitación se trabaja con las manos y con el corazón, y aquí eso se logra y se nota.

”Claro que abundan las alegrías, tras el esfuerzo conjunto entre el paciente y su rehabilitador.

“Tuvimos un joven que llegó con un Accidente Cerebrovascular, en silla de ruedas. Trabajamos con él y terminó dando saltos en la consulta, en los pasillos, mostrando a todos su recuperación. Realmente reconforta vivir momentos así”.

Las Salas de Rehabilitación Integral de la Misión Médica Cubana en Venezuela se erigen en inagotable fuente de leyendas. En pasillos, como los de la institución de Longaray, se acumulan historias de esfuerzo, de recuperación, de dolor convertido en sonrisas: de huellas que especialistas como la fisiatra Anisleidy López Cué deja con sus manos y con el corazón.

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