Lo que nos toca

Lo que nos toca

La Habana-. Pasado el impacto de las profundas y honestas palabras del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al rendir cuenta durante las últimas horas ante los diputados al Décimo Período de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, una pregunta deberá centrar nuestro actuar presente y futuro: ¿Qué nos toca?

Con espíritu autocrítico, con la profundad y lealtad de quien se debe a su pueblo, el presidente expresó ante sus compatriotas su insatisfacción por no haber logrado la tan deseada prosperidad para todo nuestro pueblo. 

La frase salió de una reflexión profunda de quien ha luchado denodadamente, sin descanso, minuto a minuto, hora tras hora, día tras día, para hacer de su gestión de Gobierno, un sistema permanente de aportes sustentados en la inteligencia colectiva, e integrando Ciencia e Innovación, Informatización, Comunicación Social, todos como pilares fundamentales.

El presidente se dirigió al plenario como máximo conductor del Gobierno en el país. Asumió sus responsabilidades y trazó pautas presentes y futuras, porque la batalla en la que estamos, desafiante y compleja, no solo requiere del aporte de una, dos o tres personas, sino de la contribución de millones donde cada uno desde lo que le corresponde, tiene irremediablemente que hacer lo suyo.

Vayamos a las esencias de su discurso en las que todos tenemos algo que aportar:

  1. Aprendizajes durante este período difícil para crecer frente a la adversidad

Corresponden asumirlos desde el Gobierno Central hasta el último Consejo Popular. El papel de los cuadros que administran recursos, de los delegados municipales; la impostergable interacción permanente con el pueblo para propiciar la participación; el control popular, son ingredientes básicos para desarrollar un efectivo ejercicio de Gobierno a todos los niveles.

Quien no se sienta en la capacidad de actuar de esa manera, no estará capacitado para acompañar desde su responsabilidad la misión de construir, entre todos, esa prosperidad anhelada a la que se refirió el Presidente. Nada cae del cielo, debe propiciarse, construirse, impulsarse con las reservas de cada lugar, con el pensamiento puesto en qué problemas podemos solucionar en nuestro entorno.

2. Resistencia creativa para irnos por encima del bloqueo que va a seguir ahí

Se trata de buscar soluciones con “rostros propios” en cada  lugar, con respeto a la legalidad, sin esperar órdenes de arriba, aplicando las lógicas y el sentido común, destrabando y quitando “barreras”, flexibilizando para propulsar avances a nivel de comunidades, Consejos Populares, municipios y territorios.

Gobernar con la ciencia y la técnica, con la conexión entre el sector del conocimiento y el productivo y de bienes y servicios; propiciar la participación de todos los que saben y pueden aportar; escuchar y estimular las mejores soluciones en los barrios. Evaluar lo que hacemos, porque lo que funcionó hoy, dentro de unos meses pudiera no responder a los nuevos escenarios.

3. Proyectar un programa de estabilización macroeconómica

Implica trabajar duro, y como afirmara el Presidente con “ (…) la articulación y conciliación de objetivos a mediano plazo, con urgencias a corto plazo para manejar adecuadamente los conflictos, particularmente aquellos con impactos distributivos y sociales”. Donde se puedan generar actividades para captar divisas, debemos hacerlo, incluso con mucha mayor intensidad en los municipios, porque la baja disponibilidad de ingresos en divisas resulta el punto de partida que decide todo lo demás.

Y aunque la economía cubana es una sola, la Empresa Estatal Socialista como principal actor tiene un desempeño principal en armonía con otros actores de la economía, los encadenamientos productivos son imprescindibles, porque generan insumos necesarios, materias primas, empleo, y  cierran ciclos dentro de fronteras.

4. El 2023, un año mejor, dijo el Presidente

Las condiciones están creadas, desde un diseño estratégico a corto y mediano plazos. Pero hay que trabajar intensamente, sopesar cada paso que se asume, superando adversidades, con la necesidad de escuchar al pueblo permanentemente y gobernar en consecuencia como servidores públicos.

5. No consentir más burocracia instalada en muchos espacios, ámbitos y dimensiones del Gobierno y las administraciones

La única manera de gobernar es respetando nuestras leyes, dedicándonos en cuerpo y alma en cada lugar a analizar con todo el rigor y profundidad posible el diagnóstico socio-político de cada comunidad o municipio, siendo oportunos y precisos en las respuestas que ofrecemos a la población, sin cerrar puertas, situándonos en el lugar del otro, con la mayor sensibilidad revolucionaria posible, anticiparnos a los problemas y sometiendo sus posibles soluciones al intercambio popular que siempre ayuda, en otras palabras escuchar, que no solo es oír.

6. El perfeccionamiento del trabajo de los Órganos Locales en municipios y provincias

Aquí se gana parte del “juego” en la base, porque aun cuando se defiendan las normativas jurídicas aprobadas, ningún territorio se parece a otro, y su aplicación con total respeto a la legalidad, alcanza matices diferentes según donde actuamos. Para eso, las Asambleas Municipales del Poder Popular que se constituirán el 17 de diciembre son insustituibles, y sus intercambios y discusiones tendrán que parecerse cada vez más al escenario donde ellas actúan.

7. Confianza en que venceremos, porque los imposibles podemos convertirlos en algo posible

El presidente, en su discurso, lo trasmitió al pueblo “si aprendimos las más duras lecciones del año que termina, podemos disponernos a enfrentar en mejores condiciones el año que está muy cerca de comenzar”.

¿Qué nos toca? Es la pregunta que corresponde hacernos entonces a quienes llevamos las palabras Cuba y Patria en el corazón. Empujar y defender lo que tenemos; luchar por nuestros sueños de hoy y del mañana; acompañar los esfuerzos para alcanzar esa prosperidad deseada, lleva entonces un poquito del aporte de todos. Sumarnos nos hace mejores, para que todos crezcamos.

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