Lucha contra el cáncer de mama: un desafío que es de toda la sociedad

Lucha contra el cáncer de mama: un desafío que es de toda la sociedad

Una de cada cuatro cubanas diagnosticada de cáncer, es de mama;  y el 54,7 por ciento de los casos nuevos detectados en el país, son mujeres menores de 65 años. Pero más allá de las estadísticas, cada historia es única y cada camino importa. Así quedó ratificado este lunes, en el Instituto de Oncología y Radiobiología, durante la jornada que recordó que el 19 de octubre es el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama.

Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político y secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, junto a la Doctora Tania Margarita Cruz Hernández, viceministra primera del Ministerio de Salud Pública, participaron en el encuentro con el fin de concientizar a la población sobre esta enfermedad y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y control.

Escuche y descargue la propuesta radial.

Entre las sobrevivientes que vencieron una dura batalla por la vida, narró a la prensa su historia la Doctora en Ciencias y profesora Misleidy Nápoles Morales, vicedirectora de Asistencia Médica de la institución, quien hace diez años -ayudando a evaluar otros casos médicos- fue diagnosticada con cáncer de mama.

“Es un momento que uno no lo espera y realmente es duro; pero yo siempre digo, si tienes deseo de llorar, llora hoy, pero mañana levántate y lucha”, aconsejó la Doctora a quienes transitan por una situación similar.

Fotos: José M. Correa

En tiempos particularmente difíciles y en medio de la compleja situación económica que vive Cuba; el recrudecimiento del bloqueo y las afectaciones que la política del gobierno norteamericano generan en el sector de la salud no han impedido que los directivos, profesionales y todo el equipo de trabajo del Instituto de Oncología y Radiobiología continúen atendiendo a los pacientes que llegan procedentes de diferentes territorios del país.

A los esfuerzos que hace el capital humano, enfrentando las cotidianas adversidades, se refirió el Doctor Luis Eduardo Martín Rodríguez, director de la institución:

Se traduce en que nos reinventamos diariamente, tanto para que el personal llegue a trabajar como para su desempeño en la institución. Reinventando también cómo tratar a nuestros pacientes, buscamos todos los días una manera de cómo poder operar, cómo mantener vital nuestros servicios quirúrgicos, cómo mantener los tratamientos oncológicos ambulatorios, todas las investigaciones, todos los complementarios. Nosotros no hemos cerrado ningún tipo de departamento, ni de servicio.

En sus palabras, dirigidas a los colegas, pacientes y familiares, el Doctor Martín Rodríguez envió un mensaje de gratitud al equipo profesional del Instituto que es testigo y parte esencial en la lucha diaria por salvar vidas; un mensaje de responsabilidad porque el cáncer de mama no es un tema solo para mujeres, sino un asunto para las familias y la sociedad; y envió un mensaje de esperanza a los pacientes protagonistas de esta batalla.

En ese sentido, aconsejó a todos los pacientes, a las mujeres y hombres, -porque el cáncer de mama es para ambos sexos, aunque por cada 100 mujeres hay un hombre que desarrolla un cáncer de mama-, “que el éxito que podamos tener es detectando la enfermedad tempranamente, y que la mejor estrategia es trabajar sobre los hábitos tóxicos y los estilos de vida inadecuados. Eso es lo primero, la prevención; y lo otro, es el diagnóstico precoz”.

Ciertamente, las estadísticas duelen; y ante esta realidad que no solo es de Cuba, sino a escala internacional, el compromiso de cada 19 de octubre, fecha establecida como Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, debe vestirse no solo de color rosa que es su símbolo; sino convertirse en acción, con un espíritu de conciencia donde la prevención es el elemento fundamental.En medio de una situación difícil para nuestro sistema de salud, golpeado por el más feroz de los bloqueos, la detección temprana es esencial para mejorar la calidad de vida de las pacientes y reducir la mortalidad por cáncer de mama, para que esta enfermedad no sea una sentencia, sino un camino de superación.

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