La Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) recordó este miércoles en La Habana, el aniversario 68 de la muerte de Carlos Bastidas Argüello, reportero y revolucionario ecuatoriano, quien fue asesinado en Cuba el 13 de mayo de 1958 por esbirros de la dictadura batistiana.
En el panteón de los Veteranos de la Guerra de Independencia, de la necrópolis de Colón donde reposan los restos de Bastidas, se realizó el tributo con la presencia de Bolivia Tamara Cruz, Vicepresidenta Primera de la UPEC, y Tubal Páez Hernández, Presidente de Honor de la UPEC y Premio Nacional de Periodismo José Martí por la Obra de la Vida entre otros profesionales de la prensa cubana.
Trascendió en el homenaje que, en tiempos difíciles y tormentosos, Bastidas llegó a Cuba y logra ascender a la Sierra Maestra, contacta con las fuerzas del Ejército Rebelde, y entrevista al Comandante en Jefe Fidel Castro.

Asistieron también al homenaje, Juan Carlos Ramírez Heras, Vicepresidente de la UPEC, Juvenal Balán, Premio José Martí por la Obra de la Vida; y Milton Díaz Cánter presidente del Círculo de Corresponsales de Guerra de la UPEC.
Utilizando el seudónimo de Athaulpa (último emperador inca) se comunica con el pueblo cubano a través de Radio Rebelde, convirtiéndose en un importante colaborador de las primeras emisiones de esa estación rebelde.
Tenía entonces 23 años de edad, pero ya presentaba un aval periodístico importante, pues había reportado para distintas publicaciones del Ecuador acontecimientos relevantes, como los derrocamientos de las dictaduras de Rojas Pinilla, en Colombia, y de Pérez Jiménez, en Venezuela.

En la noche del 13 de mayo, víspera de su partida, se dirigió a un bar situado en la Avenida del Prado, entre Virtudes y Neptuno, donde debía recoger algunas cartas de militantes del 26 de julio para llevarlas a exiliados cubanos en Estados Unidos, desde donde pensaba denunciar los crímenes de la aviación de Batista contra comunidades rurales.
Mientras aguardaba, sentado dentro del local, un agente secreto de la tiranía de Batista, al servicio del General Pilar García, jefe de la Policía Nacional, comenzó a injuriar al periodista ecuatoriano y después a golpearlo. A continuación, sacó su revólver y le disparó a mansalva un tiro en la cabeza que lo mató al instante.
De ese brutal asesinato hace 68 años no se publicó una línea en la prensa de la época, sometida a la más férrea censura. El cuerpo sin vida de Carlos Bastidas fue llevado al Necrocomio por órdenes de la policía.
El colegio de Periodistas de La Habana supo de lo ocurrido y logró, tras muchos tropiezos, que tres días después le entregaran el cadáver, que fue velado en la funeraria de Calzada y K, sepultado al día siguiente en el panteón de los periodistas en el Cementerio de Colón.
El cobarde asesinato del periodista conmocionó a la opinión pública en Ecuador y América Latina; en Cuba su cuerpo recibió el homenaje póstumo por parte del Colegio Nacional de Periodistas, y desde la Sierra Maestra, Fidel escribió un editorial que leyó en su propia voz por la emisora rebelde.
“Los que conocen la proverbial gratitud de los cubanos, hacia los hombres que en todas nuestras epopeyas libertadoras han venido de lejanas tierras a dar su sangre y su vida por nuestra patria comprenderán nuestro dolor”, expresó el Comandante en Jefe en aquella transmisión.
