Camagüey, Cuba. – Gloria Quintana García, es una camagüeyana de familia vinculada a la lucha revolucionaria, de estirpe mambisa.
Cuando triunfa la Revolución, las personas que teníamos sexto grado, éramos «letrados», por tanto, eso me permitió ayudar a hacer el primer censo de las personas que no tenían trabajo.
Luego se comenzaron a hacer las organizaciones de masas, y entramos rápidamente en la formación de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), apoyada por mi papá y mi mamá, yo tenía trece años; pero nunca se me cohibió de nada, pues mis padres me acompañaban, y me instruyeron en lo que significaba en aquel momento el cambio que se avecinaba, porque mi padre fue un obrero azucarero del Central Senado, (después Noel Fernández) durante toda su vida, 50 años en una pesa; y mi madre nunca trabajó, pero era nieta e hija de mambises. Por tanto, yo la Revolución la llevo dentro.

Fundadora de los Comités de Defensa de la Revolución, Gloria Quintana García, recibió la Distinción 28 de Septiembre, que reconoce la entrega al trabajo de la organización.
Los CDR fue la organización que logró agrupar a hombres y mujeres, que comenzó a darle una vida muy diferente a todas las personas, puesto que, en las primeras etapas, hasta a los más humildes, por los CDR se les llevaba tela para hacerle alguna ropita a los niños; y mi madre, que sabía coser, aprovechaba esa oportunidad y me invitaba y visitábamos a los niños con más problemas. Desde entonces, yo estoy incorporada a los CDR.
Orgullosa de vivir en Guáimaro, la Cuna de la Constitución, Gloria ratifica la necesidad de mantener el activismo en el barrio.
Para mí, como pienso que para la mayoría de las personas mayores, sabemos que tenemos que continuar levantando los CDR, batallando por ellos, porque llegan a todos los hogares, a todas las personas; y esa vitalidad de pueblo, de vigilancia como nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro nos dijo, hay que mantenerla, aunque cambien las formas, en la vigilancia, en la actitud revolucionaria, en el debate público, aunque discrepemos, pero en buena forma, con aquellos que a veces no entienden; esa es tarea cederista.
En todas las cuadras tenemos que mantenernos. Nosotros, en Guáimaro lo estamos logrando con un coordinador joven, muy joven que tenemos, al cual apoyamos al máximo, porque tiene todo el entusiasmo y los deseos de levantar la organización, como se lo merece, porque es una organización de pueblo.

Defender la Revolución siempre será principio y camino para Gloria Quintana García.
Jamás podemos perder lo que nuestra Revolución nos ha dado. Y eso es algo tan grandioso que ningún pueblo de América piensa que nosotros vivamos y tengamos la conciencia que tenemos. Hoy tenemos una situación difícil, muy difícil, no se la negamos a nadie; sin embargo, tenemos lo que no tienen muchos, que tienen como decía Martí, «mucha tienda»; nosotros no tendremos muchos bienes materiales; pero tenemos la libertad que no tienen otros pueblos.
Eso nos da la posibilidad, aunque con limitaciones, de tener hospitales, policlínicos, los médicos de la familia. No tenemos los medicamentos, pero tenemos la solidaridad entre vecinos. A través de estas relaciones cederistas también nos apoyamos; y tenemos algo que no podemos perder, la dignidad y el honor de ser cubanos, de haberlo ganado con nuestros propios esfuerzos; y por lo tanto, puede hacer el imperialismo lo que quiera, que ni los CDR, ni la Revolución van a ceder un paso. Eso fue lo que la Revolución nos enseñó, ser unidos, y eso no lo podemos perder.

Gloria Quintana García es una lección de vida.
Yo participé en la Campaña de Alfabetización, y luego se nos ofrecieron becas. La primera que me ofrecieron fue la de medicina, y no la acepté, porque no soporto nada relacionado con hospital, sangre, médicos, nada; y cuando dije que no, la compañera coordinadora de aquella zona de la alfabetización, nos brindó otras becas; y cuando dijo magisterio, yo levanté la mano; y dije, esa es la mía.
Trabajé 42 años en la enseñanza primaria, y dos con la universidad. Y yo me siento tan orgullosa de ver a mis alumnos después de más de 40 años, que van a mi casa a saludarme, a brindarme su apoyo, su solidaridad, y sobre todo su respeto. Y eso es algo que a uno le llena de orgullo. Nunca me arrepentiré de haber sido, de ser maestra.
Ahora me siento un poco cohibida porque tengo problemas con la visión, tengo catarata y no puedo leer, no puedo estar actualizada, como he estado siempre; pero esto no impide que yo me busque apoyo en otros compañeros que pueden ver y que leen y que me informen.
Voy a cumplir 81 años en diciembre, pero estoy dispuesta, antes tenía muy buena puntería, ahora no sé; estoy dispuesta a volver a coger el fusil, porque como dijo Raúl, tenemos que estar «con el pie en el estribo».
Y decir, Soy Fidel no es decirlo de palabra, es cumplir con Fidel, es cumplir con sus pensamientos, con el ejemplo que nos dejó y que está vigente; porque no es que lo legó, es que lo mantenemos. Y esas cosas nos llenan de ánimo para continuar la batalla.
Defender la Revolución ha sido siempre el sentido de la vida de Gloria Quintana García, camagüeyana de estirpe mambisa.
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