En Carrasquero, guerreras y guerreros por la vida en la frontera del deber

Para llegar al Centro de Diagnóstico Integral “Presbítero Luis de Vicente”, en Carrasquero, municipio Mara, en el Estado venezolano de Zulia, hay que recorrer kilómetros de distancia.

Es un CDI fronterizo por encontrarse en los límites con Colombia, lo cual enaltece y exige aún más a los integrantes de una Brigada Médica Cubana que allí labora, y que a nuestra llegada nos reciben alegres, optimistas, como una gran familia, en una institución recientemente reparada y que es un talismán de amor para ese pueblo.

La Doctora Maiza Martínez Naranjo, procedente de Camagüey es la Jefa y nos comenta sobre los servicios allí existentes.

A propósito nos explica: “Tenemos una sala de parto, una de terapia intensiva, contamos con Departamentos de Laboratorio clínico, Esterilización y Rayos X, hay mucho agradecimiento de los venezolanos, incluso, hacemos entre 30 y 50 consultas diariamente, este es, además, un CDI obstétrico, donde muchas mujeres de la zona vienen a dar a luz, los padecimientos más comunes de la población son hipertensión arterial, diabetes mellitus, y cada vez que acuden a recibir nuestros servicios, salen satisfechos. La constancia, los deseos de trabajar  y la entrega son las claves para obtener los resultados que hoy exhibimos”, puntualiza.

Olaida Guevara Martínez, Licenciada en Enfermería, especialista en Programa Materno Infantil es de la provincia Granma, hace dos años está en Venezuela  y siente mucho orgullo por lo que hacen a favor de la salud y el bienestar de las mujeres, niñas y niños, y particularmente, de los recién nacidos.

Con mucho sentido de pertenencia, y el rostro iluminado por la satisfacción del deber cumplido nos confiesa que “le brindamos asistencia a pobladores que no tienen condiciones económicas; para impulsar el Programa Materno Infantil hemos desafiado muchos retos, nos damos cuenta que las pacientes no tienen control prenatal, mujeres que vienen a término con su gestación, a veces con riesgo, y que nunca han asistido a una consulta, muchas son multíparas, con ocho o diez partos, también pacientes añosas, con preeclampsia y eclampsia, muchas pacientes indígenas acuden al centro y se sienten muy satisfechas, las mujeres de la zona siempre quieren parir en este CDI, dicen que los especialistas cubanos nos identificamos por dar amor, y con la atención nuestra se sienten complacidas”.

De Santiago de Cuba llegó la joven Doctora Katerine Oñate Vinent, especialista en Medicina General Integral y  y diplomante en Terapia Intensiva. Jamás imaginó vivir una experiencia similar, y atender a una población tan humilde y a residentes de comunidades indígenas en una zona fronteriza.   

Acerca de su labor detalla: “llegan muchos pacientes, hay un alto número de urgencias, y el servicio de terapia se torna muy importante, la población es agradecida, hemos tenido pacientes con Shock hipoglucémico, con bronconeumonía, con muchas enfermedades y siempre los atendemos con profesionalidad, pero también con cariño”.

En la frontera del deber, así trabaja el colectivo de hombres y mujeres de batas blancas que hoy prestan sus servicios en Carrasquero, un sitio muy cercano a Colombia.

Maiza nos explica que en las jornadas comunitarias se ven muchos pacientes, sobre todo niños y adultos mayores, y aspiran a que los indicadores de salud sigan elevándose, con nuevos servicios, después de haber sido reparado el Centro.

Olaida insiste en que es un gran reto, pues “aquí todo se torna difícil, no hay control prenatal, ni tecnologías disponibles, yo cumplí mi misión anterior en Guatemala, pero aquí me he enfrentado a cosas que nunca había visto, hoy me siento más preparada, pues he consolidado lo que aprendimos en nuestras Universidades, y gracias a nuestro sólido sistema de salud pública”.

Por su parte, Katherine recuerda aquel niño que trajeron sus familiares con una crisis convulsiva, en estado de coma, y con el trabajo conjunto de todo el equipo pudieron salvarlo, y “hoy la familia se comunica conmigo, y sigue dándome las gracias por lo que hicimos, esas cosas no se olvidan”.

Nos explica que es la primera vez que sale de Cuba, “pero estar aquí me ha convertido en mejor profesional y mejor persona, los pacientes salen contentos, agradecidos y nosotros mucho más felices, pues nuestro objetivo es darlo todo por el paciente y poner la vida de ellos por encima de cualquier cosa”.

Guerreras, misioneras de Dios, así se califican estas heroínas. Por eso conmueven las expresiones de estas profesionales.

Olaida confiesa emocionada: “sí hemos hecho por este pueblo, por Carrasquero, lo que he vivido aquí me lo llevaré toda la vida en mi corazón, gracias a Fidel y Chávez estamos aquí y estaremos mientras se nos necesite, porque somos en esta misión misioneros de Dios y guerreros por la vida”.

Katherine, desde Zulia, quiere enviar su mensaje al pueblo cubano: “Estamos agradecidos por estar en este país donde nos necesitan y nos tratan como familias, siempre el médico cubano va a dar servicios de excelencia donde quiera que esté”.

Maiza  se suma al cierre del diálogo: “Aquí está una coordinadora joven que ha tenido que echar pa´lante lo mejor de sí para que esto funcione, aquí estoy y estaré hasta que regrese a la Patria, con el deber cumplido, y al pueblo venezolano les ratificamos que cumpliremos hasta el último día que estemos aquí”.

Allí, en el CDIPresbítero Luis de Vicente”, en Carrasquero, Zulia, muy cerca de la frontera con Colombia, hay guerreros y guerreras por la vida, en la frontera del deber.

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