Grandes de nuestra historia: José de la Luz y Caballero

Grandes de nuestra historia: José de la Luz y Caballero II (13)

En lo relacionado con el valor simbólico que han adquirido muchas figuras a lo largo de nuestra historia, en una emisión anterior de esta serie habíamos hecho un acercamiento a la personalidad del profesor y pensador cubano José de la Luz y Caballero.

Lo más conocido de Luz y Caballero son sus aforismos, los que han sido repetidos durante muchos años por generaciones de cubanos.

El patriota Manuel Sanguily, quien fuera discípulo de José de la Luz y Caballero, dijo una vez que en Cuba se veneraba la memoria de aquel maestro; también sobre él se dijo que se trataba del más sabio, el más virtuoso, el más bueno entre los cubanos.

José Martí, quien no conoció personalmente a José de la Luz sino a través de su maestro Rafael María de Mendive, lo distinguió reiteradamente.

En una carta escrita por Martí a su maestro, el Apóstol dijo: “Vea que aforístico me he vuelto desde que Vd. me regaló el libro de Don José de la Luz”.

Esto evidencia cómo los aforismos eran en esa época un componente esencial y definidor de la obra de José de la Luz.

El propio Martí refleja el lugar que tenía José de la Luz en el corazón de muchos cubanos cuando dijo: “¡Yo no vi casa ni tribuna, en el Cayo, ni en Tampa, sin el retrato de José de la Luz y Caballero”.

En torno a esta figura de nuestra historia, hubo algunas polémicas, especialmente porque no rechazó la esclavitud y por su indefinición ante el independentismo en su época.

Otros temas referentes al grado de su religiosidad también estuvieron presentes en polémicas acerca de este hombre después de su muerte, pero lo que ha perdurado en nuestra memoria por encima de todo, es su labor de educador que lo convirtió en modelo para los maestros cubanos, con principios que hoy se enarbolan como valores fundamentales.

Ahora te diremos algunos de los aforismos más recordados de José de la Luz y Caballero:

“Solo la verdad nos pondrá la toga viril”.

“Para todo se necesita ciencia y conciencia”.

“Instruir puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo”.

“Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para la vida”.

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Recuerda que estamos en la marcha junto a los grandes de nuestra historia.

No te quedes, ven con nosotros.

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