Los primeros pasos del camino laboral

Los primeros pasos del camino laboral

No siempre se tiene luz larga para identificar cuán importante es darle oportunidades a los jóvenes que llegan a un centro laboral. Quizás sea parte de una “lucha” generacional sedimentada en el imaginario de muchos o, simplemente, del falso concepto de que iniciar el camino laboral no requiere ofrecer oportunidades desde un principio, sino años después.

La vida demuestra que cuando no hay empuje por parte de los jóvenes, o sea, no presionan para contribuir a transformar el estado de cosas, o no aportan ideas nuevas, resulta más difícil avanzar y buscar soluciones a los problemas más complejos.

Recuerdo la idea impulsada desde el Gobierno central de identificar a los graduados universitarios con título de Oro en cada centro de trabajo. No era por gusto. Indiscutiblemente, en cada uno de los egresados con esa condición, existe un potencial innovador y un futuro directivo.

En una nación que requiere hacerle frente a tantos problemas cotidianos, donde la inteligencia y preparación más que los recursos deben ser dos poleas importantes para catapultarnos hacia adelante, cada joven egresado de la enseñanza superior y también de la técnica-profesional es como una bocanada de oxígeno fresco para introducir cambios en las rutinas de trabajo, escucharlos, insertarlos en los procesos productivos, adaptar los conocimientos que atesoran, ─actualizados y modernos─, a lo que hacemos.

El enfrentamiento a la COVID consolidó la importancia del trabajo de los pre-graduados de la enseñanza superior cuando fueron pieza clave en el diagnóstico de los barrios más vulnerables y sus necesidades.

En varias ocasiones, el presidente cubano en intercambio con diferentes sectores de jóvenes en el país, no solo les agradecía por ese gesto y actitud, sino que les estimulaba a exponer sus experiencias, a aportar ideas frescas para cambiar todo lo que debiera ser cambiado.

Si tenemos en cuenta que la fuerza laboral a nivel nacional ha sufrido importantes transformaciones y que, en el futuro, los cambios en las estructuras demográficas impactarán en el mercado laboral, nadie que esté al frente de cualquier institución en el país puede darse el lujo de menospreciar la fuerza y caudal de los nuevos egresados que llegan a un centro de trabajo.

No solo son continuidad, también debemos hablar de ellos en presente. Estimularlos, darles seguimiento, escuchar lo que dicen y ofrecerles todo tipo de participación para inocularles sentido de pertenencia. No por gusto les llamamos adiestrados, pueden caminar solos pero en un primer momento requerirán de toda nuestra atención, sin excesivos tutelajes, solo confiando en ellos, como también en alguna ocasión lo hicieron con nosotros.

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