El centro de Guayaquil, lleva años de presencia china sobre todo entre las calles Sucre y la Colón.
Una presencia que nació en el siglo XIX
La historia de la comunidad es más antigua de lo que se suele pensar. El historiador Ángel Emilio Hidalgo cuenta que la migración china llegó a Ecuador desde Perú a finales de 1800, lo que significa más de 150 años de vida compartida con la ciudad.
Con el tiempo, algunas familias se quedaron en el puerto y otras se movieron hacia Quevedo y otras ciudades. El resultado es que hoy hay personas de tercera, cuarta o quinta generación de chinos nacidos en el país.
En 2019 se estimaba que unas 30.000 personas de la colonia china vivían en Guayaquil. En enero de 2025, se hablaba de alrededor de 35.000 ciudadanos entre chinos y descendientes. Mientras que cifras del Municipio guayaquileño maneja ahora el dato de alrededor de 55.000 personas de origen chino y más de 100 negocios en la calle Sucre y sus alrededores que pertenecen a emprendedores de esa comunidad. Las cifras no coinciden porque no existe un censo oficial, pero todas apuntan en la misma dirección: la comunidad es grande, y crece.

Por qué importa
La importancia de esta presencia se mide en varios planos. El primero es económico. Los chinos de Guayaquil dinamizan la economía de la ciudad. Y el fenómeno se está desplazando: el comercio de origen chino se ha extendido por las calles Chile y Eloy Alfaro, en una zona que muchos ya llaman el “New Center” de Guayaquil.
El segundo plano es cultural. La cocina es el ejemplo más visible. En la Sucre, la oferta gastronómica es una fusión chino-ecuatoriana, y hay ingredientes tradicionales, ya que varios ciudadanos chinos cultivan legumbres en la Sierra y en la Costa, incluida la papa china. Es una tradición que se adaptó al lugar sin perder su origen.
El tercer plano es simbólico. El soñado proyecto de barrio chino será un reconocimiento cultural. Para una comunidad con siglo y medio de historia, que la ciudad la nombre y la reconozca importa mucho.



Tommy Wong, el rostro del Barrio chino
Si hay una persona asociada a la iniciativa de consolidar el proyecto es Tommy Wong, presidente del Comité Barrio Chino de Guayaquil y presidente de la Fundación de Ayuda Social Barrio Chino.
El proyecto se hizo público en 2024. El método fue empezar por lo práctico. Desde hace años hay festivales y se fue armando el calendario de celebración de tradiciones: el Año Nuevo Lunar, con música, trajes tradicionales y danza de leones; el Bote del Dragón, que se ha explicado que es un pequeño año nuevo que se celebra en junio en China; y el Festival de la Luna, o de Medio Otoño, que se desarrolló en las calles Sucre y Colón, desde el Malecón hasta Boyacá.
Wong sueña con un corredor decorado con faroles de estilo asiático y arcos de entrada, y con eventos culturales, comerciales y gastronómicos más consolidados que integren la cultura china con la ecuatoriana.
Guayaquil guarda cada paso de las familias que llegaron, con una maleta pequeña llena de recuerdos, un idioma extraño y la promesa de triunfar por generaciones.
Eso es lo que hay detrás de cada letrero, de cada plato humeante, de cada persiana que se sube antes de que amanezca: gente que dejó todo atrás y decidió empezar de nuevo, sin saber si algún día la tierra a la que llegaban le devolvería el abrazo. Siglo y medio después, la respuesta está en la calle. Guayaquil los hizo suyos, y ellos hicieron suya a Guayaquil, una ciudad que les dice: aquí también es tu lugar.
