Fiscalía General de la República

El don de la palabra, y la voz

Resultan voces diferentes que nos acompañan a lo largo de todo el día. Tienen el don de llegarnos como melodías a través de palabras para trasmitirnos alegrías, tristezas o informarnos durante las 24 horas.

Son como los personajes invisibles porque no se ven, se sienten; llegan incluso a convertirse en compañías casi permanentes y cuando no están, los extrañamos.

Entran en nuestra imaginación y nos ¨trabajan¨ el alma. Los concebimos de diversas maneras: altos, pequeñas o pequeños, jóvenes, más adultos, joviales, sencillos o desenfadados.

Es una percepción que puede cambiar durante todo el trayecto en que salen a ¨escena¨, porque desdoblarse es un Don que generalmente los visita como parte de lo que hacen.

Con palabras logran construir ¨imágenes sonoras¨, una especie de sueño en qué podemos o solemos quedar atrapados llevados de la impronta de sus voces, en  una travesía que puede convencernos tanto como las aptitudes que sean capaces de desplegar para hacernos sentir parte de lo que nos dicen desde cómo lo hacen.

Una excelsa profesional, con dones superlativos, me recordó una vez que en ese oficio siempre hay que salir vestido de frac, incluso cuando los días no son los mejores y también las penas o preocupaciones llegan a empañarnos el pensamiento, pero aún así ellos están desafiados a salir vestidos de frac, porque quienes esperan su actuación lo hacen y confían en ese amigo o amiga que con su voz lo acompañará, le hará reír o pasar un sano momento de esparcimiento, así sin más.

Quienes han transitado durante muchos años por esta profesión, hablan de aptitudes innatas, también del dominio de técnicas que permiten potenciar el talento y sacarlo a flote. Cada día es diferente, aunque la herramienta principal del oficio sea la palabra.

Es diferente porque el contenido de lo que se necesita trasmitir es distinto, o porque en el horario en que se dice requiere saber modelar los tonos. Es como un piano diverso, con tesituras varias, que usted debe saber utilizar para no perder la coherencia de la melodía.

Por eso resultan grandes profesionales, porque median entre un pequeño aparatico de radio y nuestras mentes y corazones. A ellos les agradecemos hoy el ejercicio de una profesión que exige en todo momento consagración y exactitud, también eso que llamamos mucha ¨bomba¨ para llegar a quienes les escuchan. Son nuestros locutores, para ellos en su día, muchas felicidades y el agradecimiento por la siempre compañía.

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